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WINTERCASE 2005

Aqualung. Del 2 al 25 de noviembre

 

La cuarta edición del festival itinerante Wintercase no ha sido, al menos a su paso por Madrid, todo lo brillante que cabía esperar. Su cartel, pelín más atractivo que el de ediciones anteriores, hizo albergar unas esperanzas confirmadas sólo en ocasiones. Su tempranero horario, la inclusión de estrellas venidas a menos y alguna inoportuna caída de cartel han deslucido una cita pionera que, guste o no, necesita mejorar.

 

Miércoles 2

No recurriré a excusas espurias ni al sindiós de tráfico que la cercana M-30 ha convertido en pan nuestro de cada día, principalmente porque no conduzco: mientras Delays abrían fuego, mi menda apuraba su jornada laboral. Regirse por el horario mediterráneo tiene estas cosas. Perderse a The Go-Betweens no procedía, y lo visto y oído sobre la tarima de Aqualung lo confirmó con creces. Las venas de los australianos saben más de horchata que de sangre, pero también tienen mucha más clase que la mayoría. Canciones como “Bachelor kisses”, “Streets of your town” y “Was there anything I could do” no hicieron sino confirmarlo. Bien por ellos, claro que sí. Con Teenage Fanclub , la de arena. Después de su magnífica actuación en el Festival Panorámico de Guadalajara tenían complicado el superarse. Y no lo hicieron. Acotaron su repertorio por la vía de lo infalible y cuajaron un concierto de esos de cubrir el expediente. Un sonido deficiente y un baterista sin metrónomo hicieron el resto. Primer bluff del festival. César Luquero

 

Viernes 11

Asistir este día al Wintercase asustaba bastante a priori. Teniendo en cuenta que I Am Kloot son bastante monótonos en disco, que Supergrass están acabados y que Ian Brown es un tío con mucha cara que vive de las rentas desde hace tiempo, daba un poco de repelús. Lo peor de todo es que I Am Kloot demostraron ser monótonos y aburridos en directo y Supergrass dejaron sus dos primeros discos a nivel del betún, ofreciendo un set semi-acústico (Gaz Coombes, con sombrero y guitarra en solitario en las primeras canciones) que fue un infierno para la mayoría, incluidos sus perplejos fans. Curiosamente, Ian Brown se salvó de la quema, moviéndose en un punto intermedio entre la nostalgia por los logros de antaño y su mediocre presente. Empezó con “Made of stone” y “Waterfall” de los Stone Roses, que por primera vez sonaron bien en directo e hicieron pensar en un concierto especial, pero enseguida nos devolvió a la realidad con sus canciones en solitario de las que apenas cabe destacar una por disco: “My star”, “Dolphins were monkeys” o ”F.E.A.R”. Terminó un concierto muy Madchester con “She bangs the drums”. Y tuvimos que darnos con un canto en los dientes. Ya dolió, ya… Jose M Gallardo

 

Sábado 19

Respira , el debut de Clovis , ha despejado cualquier duda sobre la valía compositiva del dúo madrileño, pero sobre su directo todavía cabían algunas. Era su tercer concierto con banda y planeaba el recelo sobre la capacidad de sus protagonistas. Cristina Plaza estuvo contenida y supo eludir las trampas que su escaso registro vocal iba tendiendo; Fino Oyonarte lo pasó mal en “Invencibles”, pero se enmendó en “A miles de kilómetros”. Clovis cumplió dejando la impresión de que, en su caso, lo mejor está todavía por venir. Al menos sobre las tablas. Justo a la inversa que The Tears : dos animales escénicos como Brett Anderson y Bernard Butler brindando una ejecución brillante pero sin argumentos, esto es, sin canciones, que justificaran la exaltada reacción de un público que, como el que firma, vio truncado su explícito anhelo. No, no tocaron ni una de Suede. Los esperadísimos Kaiser Chiefs no pudieron venir, así que háganse cargo del panorama. C.L.

 

Viernes 25

Despiste con los horarios en el presente Wintercase. Si el día 11 todo arrancó con una hora de retraso, el 25 la cosa empezó en horario laboral. No fui el único, por tanto, que se perdió uno de los bolos más apetecibles del ciclo. Me cuentan que Decemberists hicieron un concierto delicioso, lástima no haberlo disfrutado. Con el principal objetivo perdido, aún quedaban dos propuestas por valorar. Lo de Dirty Three es demasiado pretencioso. No me llega su rollo Doors –su vocalista emuló al propio Jim Morrison en el mítico “¿Ha entrado todo el mundo?…la ceremonia está a punto de empezar”– matizado por una búsqueda experimental sin demasiada puntería y huella. Luego, Mercury Rev cerraron el festival entregados como nunca y fundamentando su repertorio en torno a Deserter's songs a través de una ejecución poderosa. Quizá fue su mejor concierto en Madrid desde que se convirtieran en vaca sagrada del indie, aunque sus discos muestren la necesidad de vivir del pasado para levantar sus actuaciones. Así lo hacen y así seguirá siendo, hasta que su excesiva teatralidad les devore. J.M.G.

 

 

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