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Arena. 7 de diciembre Los conciertos del cuarteto de Seattle, al menos sus conciertos en Madrid, suelen ser tan imprevisibles como divertidos. Siempre pasa algo más. Esta vez pasó de todo, y todo bueno. El primer tercio del show, tejido con viejos éxitos y temas del notable Every kind of light , sirvió como perfecto calentamiento para una traca final que se extendió durante más de sesenta minutos, dibujando una sonrisa de agradecimiento y satisfacción entre una audiencia que respondió con la misma generosidad que Auer y Stringellow mostraron encima de las tablas. También debajo, porque “Dream all day” y “Grant Hart” se cocinaron en el patio de butacas, entre una lluvia de flashes y sudores. Antes habían congelado el tiempo con una magistral interpretación de “Earlier than expected”; después remataron la faena con “Solar sister” y “Flavor of the month”. En el bis, cuatro joyas más jaleadas por un público en trance que no se movió hasta que el dúo sacapuntas volvió a escena. Como la dieta de Auer no permite según que performances, fue el lampiño y níveo Stringfellow quien asumió el protagonismo: con un tanga escondiendo a duras penas lo innombrable, el calandraca trepó por su teclado, gritó como un descosido, cruzó las piernas con intención y contuvo el gesto mientras sus compañeros ejecutaban una “I finally found a jungle I like!” de inequívoco aliento glam. ¡Rock and roll! César Luquero
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