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Aqualung. 20 de julio Conor Oberst es un apartadero de la rutina y un alivio veraniego comparable al aire acondicionado. En su dominio de diversos géneros y, sobre todo, en su interminable fondo de canciones descansa Bright Eyes , formación con la que pasó por Madrid para cerrar una extensa gira que, según sus palabras, por fin lo devuelve a casa. Marcado por el hecho de haber editado un disco antes de tener la Secundaria, demostró en Aqualung que su propuesta puede vencer lo apático de la segunda quincena de julio. Para el público fue un concierto que repasó I'm wide awake, it's morning –que prefiere los derroteros folk – y Digital ash in a digital urn –donde homenajea la electrónica y el experimentalismo. Hasta nueve músicos acompañaron a Oberst en una noche en que su tesón poco pudo hacer para combatir un sonido saturado que dirigió la actuación hacia un territorio de decibelios que ensombrecieron gran parte de los temas del ojito derecho del indie de hoy. Mónica Plaza
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