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ALI FARKA TOURÉ & TOUMANI DIABATÉ In the heart of the moonAFRICA World Circuit/Nuevos Medios Cuando uno escucha a estos dos titanes de la música africana improvisando sobre canciones tradicionales de su país, aquellas que marcaron la época del advenimiento de la independencia colonial, no puede más que sobrecogerse ante tan delicado manjar. El John Lee Hooker de la guitarra africana, Ali Farka Touré, ya había unido fuerzas con Ry Cooder –quien por cierto colabora en un par de canciones con el piano–, The Chieftain o el poderoso bluesman Taj Mahal. Ahora lo hace con un primo hermano, el gran Toumani Diabaté (el mismo del Shongai de Ketama), un maestro de la kora, ese harpa africana de veintiún cuerdas. El resultado es de lo más sugestivo: música en estado de pureza que evoca la inmensidad de las arenas del Sahel. El estilo minimalista de Touré restalla contra la templanza de Diabaté. Y es precisamente este último el que sale ganando en cuanto al lucimiento de su instrumento, con ese sonido cristalino y diáfano como las estrelladas noches africanas. Centrado en el repertorio que los griots (depositarios orales de la cultura) esgrimieron en los años cincuenta del pasado siglo, destacan piezas como “Kaira” (“Paz” en castellano), popularizada por Sidiki Diabaté, el padre de Toumani; “Mamadou the boutiquier”, un homenaje a los comerciantes mandé que ayudaron a extender su lengua y el Islam en el oeste africano; “Ai ga bani” (“Te quiero”), cantada en la lengua songrai con un sentimiento cercano a la guajira cubana, o las tres piezas de cosecha propia de Touré: “Kadi kadi”, “Gomni” o “Hawa dolo”. Miguel Ángel Sánchez Gárate |