|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
BRIDES OF DESTRUCTION Runaway bridesROCK Mastertrax Si lo que pretendían era jugar con los dobles sentidos, lo cierto es que los grandes damnificados de la broma (si es que lo es) del título del segundo disco de Brides of Destruction, son precisamente ellos. Con Nikki Sixx absorto y repatriado en Motley Crue, Tracii Guns y su cohorte de secuaces no lo han tenido lo que se dice fácil. El bajista no sólo se ha llevado la atención de la que efímeramente fue su banda, sino también buena parte del sello de autor que notables resultados dio en el debut de los Brides y mejores aún en su faceta multiplatino con su banda de siempre. La introducción del disco no hace presagiar nada bueno, y así es. Pese a los retazos alternativos de su debut, la nocividad en envase punk-rock era la chispa que los hacía atractivos de puro correosos. Tanto medio tiempo, tanta indecisión y tan poca actitud no es precisamente lo que cabía esperar de un grupo que no estaba destinado a salvar el hard-rock, pero sí a hacer disfrutar de la química de dos personajes de cuidado cuya aventura es ya historia. Daniel Rabadán |