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NISTAL. NOVIEMBRE 2005

 

Nací en Asturias. Toqué en Babylon Chat. Luego en Stormy Mondays. Los dejé. Me puse a trabajar en un ciber en el turno de noche. Allí escribí canciones. Discos Liliput me ofreció grabar un disco. Me fui a vivir a Madrid tras publicar Diez motivos para viajar de noche . Últimamente doy conciertos y entrevistas. Una de ellas es para Todas Las Novedades. Me piden que escriba sobre el disco que me cambió la vida. Elijo Rubber soul de los Beatles. Lo he pinchado en la furgo de los grupos por los que pasé y nunca me canso. Lo tuve en casete de crío. Me acuerdo de una guitarra española de mi madre y a mí simulando tocar canciones de los Beatles delante del espejo. Luego crecí, compré más discos y una guitarra mejor. Me sigo mirando en los espejos...

 

Es 1965, los Beatles empiezan a fumar maría a saco, reciben el MBE y girando sin parar por todo el mundo escriben y publican este disco en tan sólo cinco meses después de Help! ¿No es increíble? Ningún grupo es capaz de eso. Encima no se repiten, evolucionan como compositores y para colmo, tras conocer a Dylan, se exigen mejores letras. Me encanta porque es bastante acústico y abre la segunda etapa o cierra la primera de los Beatles. El estudio empieza a convertirse en un nuevo lugar lleno de posibilidades donde George Martin les trata con respeto y les escucha. Este disco es el favorito de George Harrison y a partir del cual se suelta definitivamente como compositor. Sin embargo, Paul McCartney ya le empieza a dar mucha turra en la grabación: “¿Puedes grabar el solo de nuevo?, no has evolucionado como guitarrista, el solo lo quiero así escucha que te lo tarareo…” Paul estaba oyendo muchísima música por aquel entonces. El single fue Day Tripper/We can work it out que, como siempre, no está en el disco aunque pertenece a las mismas sesiones.

 

Cabe destacar “Drive my car” –me encanta el bajo que toca George Harrison en plan Otis Redding–, “Norwegian Word” –increíble sitar, motivo por el que un Brian Jones pasadísimo, pesadísimo y cardíaco perdido le dio la chapa a George varias noches picándole en la puerta: “¡Enséñame a tocar el sitar!”… Vaaaaale ya tienes tu “Paint it black”... –, “Think for yourself” –¿No existe el fuzz? Pues lo inventamos y se lo metemos al bajo–, “Michelle” –Qué divertido es el estéreo radical, me gusta mover el balance al oírla; siéntete Paul cantando sobre un colchón de delicadas voces–, “Girl” –una joya, con esos coros diciendo “teta” y los dibujos de la guitarra en plan griego– e “In my life”: John Lennon sólo estuvo orgulloso de tres canciones suyas en los Beatles, ésta era una de ellas… En fin, si el disco es bueno, aún mejor son las maquetas y descartes que circulan por Internet. Algunas de sus mejores tomas e ideas jamás se publicaron. Adoro oír a Paul, George y John grabando eternas tomas de coros, bromeando y sufriendo para terminar “This bleeding record!”, como exclamaba Paul.

 

Nistal

10 motivos para viajar de noche . Liliput

 

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