Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto
 

LICHIS. NOVIEMBRE 2005

 

A Miguel Ángel Hernando, Lichis, un catalán de 35 años emigrado a Madrid cuando “todavía se cagaba encima”, le gusta la música por encima de cualquier otra consideración. Se nota en su discurso y también en su último trabajo, Hotel Lichis , una excusa tan buena como cualquier otra para quedar con él y compartir la escucha de diez canciones tan de su padre como de su madre. Superado el hastío causado por la confusión entre personaje y persona, Lichis regresa dispuesto a hablar de música y sólo de música. Sus ilusiones son cosa suya, exclusivamente.

 

VACAZUL “Mucho mejor”, de Vienen tiempos (2004)

“Hombre, La Vacazul. Me une con ellos una relación de amistad de muchos años, de la época en que tocaba el bajo en grupos de blues y country en el circuito de bares de Madrid. Estaban Superskunk, La Vacazul, Chocolate Blues Express, Blues Bordes, La Pocilga… siempre he sentido una admiración brutal por ellos, por su trabajo, por su consecuencia, creo que son un ejemplo de músicos conscientes de la dificultad que hay para salir adelante en este país pero que no han parado de trabajar, no se contentan con estar en el local, están constantemente viajando, sacando bolos, buscando oportunidades. Creo que han hecho el camino correcto, desde la música de raíz negra hasta llegar al rock. Les quiero, les admiro y si pudiera les pondría un pisito con dos cuartos de baño. Txarras ha tocado el hammond en este disco porque tiene un toque muy especial. En la época que empecé a tocar a finales de los ochenta había dos vertientes en el rock, una más AOR americano y otra más dura, con el rollo hardcore. La Vacazul fueron de los que abrieron brecha hacia estilos más clásicos, pertenecen a una generación de músicos profesionales curtidos en el rock, porque en aquella época los profesionales venían más de la fusión norteamericana, que es un estilo que respeto y que he practicado pero que se aleja un poco de la esencia rock. Txarras es uno de los mejores teclistas, pero todos sus compañeros del grupo son muy buenos. Yo creo que son un espejo en el que mirarse para muchas bandas”.

 

DWOMO “Somos muchos ye-yés”, de Osinaga (2001)

“Los Dwomo. Yo también soy un ye-yé. Los conocí cuando estaba grabando Vestidos de domingo , porque el productor era el mismo. Cuando me dijeron que iban a venir al estudio me puse nervioso, me tuve que beber una botella de vino, porque les había escuchado y me quedé helado. Son uno de los grupos que más admiro, pero en lo personal son mis mejores amigos. De aquel momento surgió una amistad que perdura. Siempre que podemos estamos juntos y siempre hemos tenido ganas de hacer algo juntos, pero coincidió con todo el pollo de La Cabra Mecánica y no ha podido ser todavía. Ahora les he encargado unas remezclas del disco. Para mí son otro ejemplo en lo artístico, por lo imaginativo y lo arriesgado de su carrera. Vinieron a tocar a mi boda, así que imagínate, los quiero y los admiro. Su propuesta de primeras es dura, pero luego terminan entrando. Y si los ves en concierto seguro que no fallan, te vuelan la cabeza”.

 

OJOS DE BRUJO “Tiempo de soleá”, de Barí (2003)

“Ojos de Brujo. Vaya, pues es otro grupo al que admiro mucho. Con ElBicho me une una relación más de amistad, pero en lo musical soy más de Ojos de Brujo aunque en lo emotivo y lo personal me tira más ElBicho, porque tengo a gente querida ahí. Creo que el éxito de Ojos de Brujo fuera de España viene a demostrar cómo hemos vivido de espaldas a lo nuestro por el prejuicio de que lo flamenco era la música del régimen, de la derecha. Afortunadamente eso está desapareciendo. En Ojos de Brujo o ElBicho escucho muchas cosas que ya hizo Paco de Lucía con Carles Benavent o Rubem Dantas. Creo que han abierto puertas a gente que de otra manera no escucharía este rollo flamenco. En directo, además, son todavía mejores que en disco. Ahí multiplican su talento por mil. ¿Qué cómo llegué al flamenco? Pues desde pequeño. Mi madre era un bombón, una chica rubia guapísima que salía a tender la ropa al patio y todos los manolos se ponían a mirarla y a oírla cantar. Uno de mis abuelos era cantaor aficionado también. Luego me metí en el heavy y durante años pasé del flamenco por culpa de los prejuicios. Empecé a escuchar en serio antes de montar La Cabra, luego hice una gira con Manteca, pero no estaba preparado, la verdad. Para mí el flamenco es demasiado; a veces lo tengo que dejar porque el nivel de devastación emocional es muy grande: río, lloro… es como comerse un tripi , es un viaje muy fuerte. Me pasa también con el jazz, el funk, con Serrat… me gustan tanto que en ocasiones tengo que dejar de escucharlas. Sí, a Serrat también le cito en el disco… desde luego que me gustaría parecerme a él, pero sale uno así cada mil años. No reconocer que Serrat es el número uno es reconocer que eres imbécil”

 

RUBÉN BLADES Y SEIS DEL SOLAR “Decisiones”, de Buscando América (1984)

(Duda, hasta que entra la voz) “Ah… Rubén Blades. Qué canción más bonita. Es mi Prince particular. Un músico superdotado, un grandísimo productor, se atreve con todo, como Björk, y lo hace todo bien. Le llegas a coger manía de lo bueno que es. Creo que dentro de la música latina es un letrista muy rockero, como Sabina aquí, abordando el tema de la calle de una forma moderna. Yo escucho salsa también, en casa escucho de todo. Este año por haber empezado a tocar instrumentos nuevos para el disco he vuelto a sacar las primeras influencias, más rock, Led Zeppelin y tal… antes de este disco había pensado abandonar la música, por mis decepciones, por lo que pasó con el “Iluso” y por otras cosas que habían pasado alrededor mío… pero para animarme volví a las primeras escuchas, a las que me hicieron ser músico. Pertenezco a una generación que creció con el heavy. Era una generación no sólo de fans, también de gente que se implicaba más a nivel musical”.

 

CHARLIE MINGUS “Black cats and poles”, de Changes two (1974)

“¿Miles Davis? ¿No?… Ah, Mingus… pues me gusta, claro… bueno, es de mis favoritos. Me gusta su forma de tocar el contrabajo, es muy rudo, no es muy técnico pero es grande como músico y compositor. Hace poco estuve leyendo su autobiografía, que me parece terrible por su sinceridad. Es un mito. Hace unos años me estaba poniendo muy gordo y ya me veía como él. Su música es conmovedora, sexy, muy animal, sofisticada también, muy punk en ocasiones… a priori parecen conceptos antagónicos, pero Mingus sabía como mezclarlos. Influyó mucho a Jaco Pastorius, otro grandísimo bajista y compositor. World of mouth es una animalada. En el nuevo disco hay mucho contrabajo, sí… buscaba no parecerme en las rumbas a todo lo que oigo en la radio que suena como La Cabra Mecánica pero en plan comercial, con la cara más lavadita para sonar en la radiofórmula. Todo aquello hizo que pillara manía a mi propio trabajo, así que en este disco quería un sonido más auténtico. Me fui a las grabaciones del Pescaílla y de Peret, discos que se grababan con contrabajo o bajos de caja; buscaba esa sonoridad. El bajo es un instrumento muy melancólico, tiene un timbre que hace que todo se llene. Y el contrabajo tiene también eso, es muy expresivo pero muy ingrato, tienes que currártelo mucho para llegar a un nivel medianamente decente. Más que tocar el contrabajo lo que hago es utilizarlo, al igual que las baterías y los teclados que he grabado en este disco, que son muy sencillos, a un nivel casi punk. En el futuro seguramente me dedique al contrabajo, a perfeccionarlo; también me gustaría estudiar guitarra, algún instrumento de viento y luego ponerme con el piano. Sí, ha sido casi como partir de cero. Cuando empecé a plantearme dejar la música me di cuenta de que en realidad lo que pasaba era que no podía seguir haciendo lo que hacía, no podía convertirme en un chiste o en una mala copia de mí mismo. Lo único que podía hacer era estudiar, escuchar más música, interpretarla. Nos maravilla el nivel de los músicos de fuera, pero es lógico porque en países como Inglaterra suele haber instrumentos en todas las casas, y los músicos van picoteando de aquí y de allá. A partir de ahora mis discos van a ser un aprendizaje para mí, en lo musical y en la producción. La idea es trabajar los próximos discos como éste: intentando interpretar todos los instrumentos en contextos donde esa interpretación sea factible. Que todo sea más punk. El blues y el punk son similares en eso: todos podemos tocar esas notas, pero lo realmente importante es cómo se tocan, porque nadie las toca de la misma manera y porque en ellas queda muy patente el sello de cada uno, más allá del virtuosismo. El jazz engaña, porque a priori parece muy técnico, pero en realidad es más difícil conceptualmente que técnicamente. Es a lo que quiero llegar: una mezcla entre jazz y punk que me permita trabajar con distintos músicos viendo qué me ofrecen ellos y qué les puedo ofrecer yo”.

 

BARÓN ROJO “Las flores del mal”, de Volumen brutal (1980)

“El Barón. ‘Las flores del mal' (tararea)… se me ponen los pelos de punta todavía… es increíble… ¡qué bueno, tío!… Barón Rojo, junto a Pink Floyd y Sex Pistols, fueron el grupo que me convirtió al rock. De pequeñito escuchaba música de cantautores, sobre todo de la Nova Cançó… en aquella época tenía muchos prejuicios hacia el rock porque me parecía música imperialista. No entendía cómo se hablaba del rock como algo revolucionario, cuando en realidad me parecía la música del sistema. En eso era muy cantautor. Un día vi el vídeo de ‘God save the queen' de los Pistols y me voló la cabeza. Luego salió ‘El muro' de Pink Floyd, que es mi disco de cabecera. Y luego aparecieron Barón Rojo, y ya me decidí a ser músico. Me ponen la carne de gallina. Eran excepcionales. Aportaron al rock de aquella época un nivel que sólo tenían los grupos argentinos. En aquel entonces estaba la movida madrileña, y había grupos que me gustaban aunque no supieran tocar, me gustaba el espíritu de desbarre de algunos artistas como Poch, como Almodóvar y McNamara. Pero creo que Barón Rojo fueron el grupo de rock más grande de la época; Obús también lo fueron, pero siempre a la sombra de Barón; y de esa época pues recuerdo un montón de nombres como Muro, Esturión, Amaro, Santa, Sobredosis, Bella Bestia, Júpiter, Sangre Azul… llegué a tocar con Leonor Marchesi a primeros de los noventa y Juanjo Melero produjo Cabrón … mi vinculación con el heavy es de siempre. En esa primera época de músico me encerraba en casa 8 o 10 horas a tocar, y así estuve mucho tiempo hasta que conseguí un cierto nivel. Tocaba encima de los discos de AC/DC, que mira que son sencillos, pero te enseñan mucho. También aprendí con los discos de Judas y luego me saqué todos el repertorio de Maiden, siguiendo la técnica de tres dedos de Steve Harris… así en plan autodidacta. También tuve influencias más punk: La Polla Records, Ramones, Violent Femmes… también tuve mi época del slap , pero más que Stuart Hamm me gusta Marcus Miller. Supongo que porque también me gusta el rollo Motown, el funk y tengo mi lado hortera, cosas como Anita Baker y tal… incluso cosas como Nathan East… y de Stuart Hamm también me saqué Kings of sleep entero, nota por nota. Ahora el slap no me gusta tanto, pienso que hay que ser muy elegante al utilizarlo. Entiendo el slap como el blues, tiene que ser sencillo, pentatónico. Y el jazz me gusta igual, si es complejo me tiro hacia Ornette Coleman o John Coltrane, o Thelonius Monk. El fusión moderno ha adoptado unas sonoridades un poco horteras, no sé, me da la impresión de que puedo escucharlo en un ascensor o en una peli porno o en un anuncio de la teletienda, pero reconozco que durante una época me gustaba y que escuché cosas de jazz-rock: Jeff Beck, Stanley Clarke, Larry Carlton”.

 

ILEGALES “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”, de Ilegales (1984)

“¡Qué bueno! Los Ilegales… ¡qué buenos!… recuerdo que no había aprendido a tocar y ya estaba montando grupos con los colegas, en plan ‘tú vas a tocar la batería, tú la guitarra…', y tocábamos temas de Ilegales, Barricada y por supuesto todo el repertorio de Leño. Intentábamos hacer alguna cosa de AC/DC sin ningún éxito, claro. Creo que su humor hace temblar, un humor de bisturí y tijera, que metías la cabeza en un agujero pensando ‘por favor que no se metan conmigo, que no me toque a mí'. Eran inteligentes, apabullantes. Y creo que Jorge sigue siendo un punki, y que debemos felicitarnos por haber tenido un grupo como Ilegales. Me recuerda a Juanito Sangre de los Def Con Dos, un tipo con un humor ácido que no me daba tregua; acabábamos la marcha a las tantas en el Trylobite y él seguía dándome caña, y yo fascinado por su capacidad para el sarcasmo. Me gusta esa actitud, aunque no valgo para ella; intente llevar esa actitud en el Cabrón , pero soy demasiado bueno para mantenerla. Ahora escuchas a Ilegales y son plenamente modernos, te pueden recordar a Franz Ferdinand o Television”.

 

MARÍA JIMÉNEZ “19 días y 500 noches”, de Donde más duele (2000)

“Siempre que se me pone a mí bien se hace a costa de poner a parir a Sabina, muy a mi pesar. Imagino que Joaquín habrá terminado hasta la polla de mí en ese sentido. Se insiste en que yo tengo que ser su sucesor; es un trofeo que de verdad no quiero para mí, acabaría conmigo porque a mí para llegar a la altura de Sabina me faltan muchos colacaos. Lo digo en serio. Para mí el que está llamado a suceder a Sabina es Quique González. Y en cuanto a la escritura yo veo en el hip-hop a los sucesores de Sabina, aunque vengan de mundos distintos. Sí, yo he medio rapeado en mis discos siempre, pero algo que no haría nunca sería un disco de hip-hop, porque me parecería una falta de respeto. Yo lo que veo ahora en el hip-hop es el relevo generacional de lo que hace años representaban grupos como Boikot, Kalean, Barricada… un rock que surgió sin apoyo, en la calle, que llenaba conciertos y movía mucho público. Se despreció ese rock urbano, yo entre ellos, pero hay que reconocer que la actitud era maravillosa, que no se acomplejaba de sonar a sí mismos, a rock español. Ahora lo respeto, y reconozco que me lo perdí por snob y por gilipollas, aunque imagino que lo importante es darse cuenta”.

 

FRANZ FERDINAND “Matinée”, de Franz Ferdinand (2004)

(Tararea) “Buenísimos. Son la puta hostia. Supongo que ahora mismo todo el mundo les tendrá mucha manía por ser el grupo del momento, pero son buenísimos. Pasó también con los Strokes. A Blur y a Oasis no los disfruté en su momento por el mismo prejuicio; luego me acerqué a ellos y quizá el disco que más haya puesto es (What's the Story) Morning Glory de Oasis, también el Parklife de Blur. Últimamente estoy porque no me vuelva a pasar: si el grupo está de moda, pues está de moda, qué culpa tiene el grupo… Los grupos que más escucho ahora son Coldplay, Strokes y Franz Ferdinand. No me invento nada nuevo, me molan y punto. Siempre se ha despreciado la música de los ochenta pero hubo grupos muy interesantes, como Pretenders, Talking Heads…”. César Luquero

 

 

 

Arriba