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MUCHACHITO BOMBO INFERNO. MAYO de 2005 Pequeñas metas, grandes pasos
Desde la Barcelona más arrabalera llega Muchachito Bombo Inferno con un debut optimista y contagioso que bebe de las esencias sonoras del swing norteamericano, apuntalado con la actitud chulesca del catalanismo rumbero. En su breve visita promocional a Madrid tuvimos la oportunidad de hablar con el Muchachito de este nuevo sueño suyo. El principio de este proyecto habría que buscarlo en la separación de Trimelón de Naranjus, abanderados del funk mestizo catalán de los que Muchachito era su inquieto y desbocado guitarrista. “Tocamos los dos últimos conciertos con Manu Chao y con Delinqüentes y nos separamos, el Melón tuvo problemas de salud. De ahí han ido saliendo muchas bandas: La Kinky Beat, Maguila y nosotros. Esos ocho años con Trimelón nos sirvieron de escuela, ahora estamos reaprendiendo un montón de cosas” . Entre uno y otro grupo, el Muchachito estuvo recuperando fuerzas y aliento en solitario. “Estuve cuatro años haciéndome el circuito de bares pequeños, sobre todo por Burgos y por Barcelona, buscándome la vida yo solo. Cosas muy locas, me compraba juguetes y eran los muñecos los que tocaban la batería, me hice un traje sin cabeza; con la boca hacía el trombón, me hice una tarima para hacer la percusión con los pies, con la guitarra hacía bajo y guitarra. Cada semana dos o tres bolos de tres o cuatro horas, entraba de todo: temas míos, de Trimelón, versiones. Tocar solo da mucho pie a improvisar. Empecé a buscar compinches en el público, a jugar con la gente. El record lo tengo en seis horas tocando solo” . Tras la experiencia recogida en ruidosa soledad, Muchachito comienza a dar forma a lo que será el Bombo Inferno. “Al principio no quería saber nada de grabar o meterme en fregados, tan solo tocar y pasármelo bien, pero así fui encontrando más gente. De esa época de tocar sólo me viene el que ahora, con banda, toque la guitarra sentado y lleve yo el bombo. El batería de Bombo Inferno toca sólo la caja y el charles, sin bombo. Después apareció el Lere, el contrabajista, después el pianista Tito Carlos , y finalmente el trompeta Josu, que se curró para el disco una sección de cinco viento. Para los directos se viene con nosotros la sección de vientos, La Rigoletto Brass. He pasado de tocar solo a tocar con nueve músicos, pero la gente ha encajado como un puzzle, llevamos todos el mismo rollo. En directo llevamos al pintor Santo de Veracruz, con un cuadro de cuatro metros que va pintando mientras dura el concierto” . El disco, grabado por Marc Parrot con la colaboración de buena parte de la escena mestiza de la Ciudad Condal, se sostiene en la reutilización del añejo swing con inevitables pinceladas localistas. “En el circuito de las tabernas el cuerpo me pedía swingao .
Muchachito Bombo Inferno Vamos que nos vamos . Músicas nómadas
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