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RIP KC. MAYO de 2005

Algo que nos Estremezca.

El discurso que los vallecanos Rip KC, reconvertidos en trío hace poco más de un año, han ido edificando durante una década de andadura alcanza en Obvious and bleeding , su más reciente argumento, una solidez difícil de rebatir. A su propio paso, marcando ellos la pauta y creciendo de manera acorde a sus intereses, publican un cuarto trabajo que tiene visos de hito definitivo en su trayectoria.

En continuo movimiento hacia delante y en constante fuga de lo que pudiera ser entendido como repetición, los hermanos Ceballos –Adrián (batería) y Sergio (guitarra)– y Paña (bajo) subrayan, de palabra y en sus actos, una y otra vez la misma idea: los designios de Rip KC dependen única y exclusivamente de su propia jurisdicción, sin aceptar injerencia externa. “No es una culminación de todo lo que somos, todavía no hemos encontrado nuestra forma de hacer canciones” , precisa Adrián al respecto de su nuevo trabajo y Sergio remata de forma ciertamente concluyente: “Y cuando la encontremos, (será la) tumba” . Hurgando en los motivos de esa repulsa hacia la estandarización de su oferta, el guitarrista apunta directamente a la propia carne, a aquello que roza lo irracional pero que explica tantas cosas: “Si hace cinco años Hellacopters te ponían los pelos de punta, ahora es John Coltrane o Radiohead o Depeche Mode… siempre hemos querido grabar algo que nos ponga los pelos de punta y en ello estamos” . Las críticas vertidas sobre el desarrollo de su carrera –huyendo del purismo adolescente para abrazar un eclecticismo voluntario: “Todo lo que abarcamos de oído musical es lo que intentamos plasmar en los discos, por eso suenan variados y por eso le chocan a la gente” – les han reafirmado en sus postulados y son capaces de proclamar sin ruborizarse que “la fórmula Rip KC es total libertad, no tener ningún complejo a la hora de componer, no pensar en lo que la gente va a opinar” , según palabras de Adrián. Pero también entienden el por qué del inmovilismo que atenaza a tantas propuestas cercanas. “Aquí es verdad que los grupos tienden a encasillarse, a hacer siempre discos similares. Y ésos son los grupos que se llevan el gato al agua, si sacas los pies del tiesto o haces algo distinto, te tachan de mil cosas” , explica, de nuevo, Adrián.

 

Así las cosas, que nadie se lleve a engaño ni se eche las manos a la cabeza puesto que Obvious and bleeding mantiene las señas de identidad de la banda –rock duro de altos vuelos, lisérgicos desarrollos instrumentales y apego por la filigrana improvisada– pero también abre nuevas y muy sorprendentes puertas por las que indagar: a las enseñanzas de Hendrix, Deep Purple y Josh Homme le suman sin disimulo el gusto por Triana o ¡Las Grecas! Libertad total, ya habían avisado. Sergio, con cierta sorna: “No hemos buscado hacer ‘catorce trallazos de hard rock que te golpean en la cara', que podíamos haberlo hecho, sino tratar de que la música te llegue más y que la gente también lo escuche sin complejos” . Los tres esperan que la recepción de este nuevo disco continúe la misma línea de la que obtuvieron los anteriores, añadiendo y no restando, abriendo el abanico de oyentes. “Con este disco esperamos ampliar el público pero tenemos el lastre de las ideas preconcebidas sobre nosotros, por ejemplo, la gente que nos conoció hace cinco años y se quedó con la idea de entonces” . Que no es la misma de ahora, entre otras cosas porque la marcha de Óscar H. León, guitarrista hasta The truth is out there , su obra precedente, ha condicionado indefectiblemente la composición de las nuevas canciones y determinó la dirección a seguir durante la elaboración del álbum. “Tiene una miga distinta, es más escuchable, con guitarras más limpias. Los temas son más directos porque con dos guitarras puedes jugar más. Ahora, con una sola guitarra, las canciones son más cortas y más directas” (Adrián). Para registrarlas, el trío se desplazó a una pedanía conquense y convirtió en improvisado estudio de grabación una casona rural. ¿Exótico capricho de rockeros que viven a cuerpo de rey durante la grabación del disco? No exactamente: “Hemos grabado como si fuéramos ricos, en el campo, pero justo por lo contrario: por falta de dinero” , explica Sergio. En realidad, la elección de ese emplazamiento no obedeció solamente a razones crematísticas o presupuestarias. El hastío por las condiciones habituales de trabajo –y eso a pesar de que en su disco previo contaron con Fernando Pardo a los controles– y las ganas de experimentar otras dinámicas menos restrictivas fueron factores con un peso determinante. “Grabar en estudio es un rollo muy frío. Tocas de memoria delante de una persona que te mira esperando que te equivoques. En la casa lo hicimos a nuestro aire, el salón era el estudio y empezábamos a grabar después de desayunar, muy cómodo… Esta nueva grabación suena más natural, no es una producción espectacular sino que refleja al grupo tal cual es cuando toca de verdad, que es lo que buscábamos” (Adrián). Mostrarse sin apenas distancia entre lo que son y lo que la gente percibe de ellos, reducir el espacio existente entre imagen y realidad o adecuar todo lo que se pueda la primera a la segunda son otras de las preocupaciones constantes en el hacer y decir de Rip KC. Lo que ves, y lo que oyes, es lo que hay: tres amigos, antes cuatro, que han crecido juntos haciendo algo que les apasiona. “Ninguno de nosotros nos consideramos músicos. El grupo y la música siempre han sido nuestro medio de expresión y un desahogo. Nos ha abierto las puertas a muchas cosas… es que el grupo es nuestra vida, no separamos una cosa de la otra, no nos ponemos un disfraz para tocar música” . Y eso se nota, Adrián, no lo dudes. Eso se nota. José Durán 

 

Rip KC

Obvious and bleeding. Lengua Armada

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