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WOMADRID 2005

20, 21, 22 de Mayo. Casa de Campo, Madrid

Pese a expectativas más generosas, la primera edición de Womadrid cerró con saldo elocuente y superó las veinte mil almas a lo largo de sus tres jornadas. Entre tenderetes artesanales, ONG's de apadrinamiento infantil y puestos de cerámica y alfarería, la música se alzó con una propuesta diversa. El viernes Oliver Mtukudzi , desde Zimbawe, se marcó unas afables y simpáticas coreografías al son de su guitarra y sus cadenciosos ritmos tuku . La banda del saxofonista napolitano Enzo Abilitate desplegó esencias mediterráneas y surrealismo, con sus bottari , unos percusionistas forzudos que golpeaban cubas de vino a la manera de sus ancestros como si formaran parte del guión de una película de Fellini. Radio Tarifa , sin Faín S. Dueñas, cerraron la noche con su cóctel de rumba argelina en el que caben desde sonoridades medievales a sefardíes. El sábado Kasse Mady Diabaté , desde Malí, rindió cuentas con el guineano N'Faly Kouyate , que le suplantó la jornada anterior debido a problemas de vuelos. Su sobria y añeja música mandinga a base de flauta , balafong (xílofono africano) y guitarra acústica cautivó. El hindú Amjad Ali Khan resultó farragoso y nos atragantó con sus sarod (guitarras indias) y sus interminables ragas . Los malgaches N'Java se mostraron irregulares. Convencieron con su antiguo repertorio, pero patinaron con las nuevas canciones que rozan el dance y abusan de las programaciones. Al gran Enrique Morente no le acompañaron los cotilleos ni los tonos de los móviles. Quizás un escenario como la carpa no fuese su sitio, aunque salió airoso pese a todo. La mallorquina Concha Buika se desgañitó a base de bien. Se mostró “jodida pero contenta” y le faltó algo de fuelle con su trío de jazz en formato intimista, aunque con “¿Qué pasa” se rasgó las vestiduras en un ejercicio eléctrico y experimental. Daara J , desde Senegal, pusieron la puntilla al sábado a base de danzas de aire cosaco y su incendiario raggamuffin que espoleó a los presentes al meneo. El domingo el argelino Akim El Sikameya sorprendió con su efectivo cóctel de chanson , ska , son cubano, música celta y sonidos magrebíes. Mucha energía y diversión. Como la que deparó el gran Femi Kuti , que alargando la sombra de su padre, se marcó un potente concierto donde el afro-beat y los contoneos de sus tres espasmódicas bailarinas desencajaron las mandíbulas a más de uno. Miguel Ángel Sánchez Gárate

 

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