Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

MATE. Febrero de 2005

Enemigo de la Monotonía …

…y amigo de la mera observación. Distante de sí mismo y del entorno. Alberto Matesanz –nombre que se oculta tras ese escueto epígrafe, también compositor de las canciones de Plastic D'amour, su otro grupo– publica Sol de medianoche , como quien te mira de soslayo y te dice… tantas cosas.

Alberto no puede ser más nítido a la hora de despedir, casi off the record , esta entrevista, tras contarle que su disco me trasmite tranquilidad y paz, además de parecerme precioso. “Me gusta el lado lúdico y divertido de la música; pero para mí, y a riesgo de ponerme místico, componer música y escribir tienen una vertiente espiritual que va más allá de la imagen de trovador que canta historias para entretener a la gente” . Algo más hay. Algo más había en aquel increíble Olivia que publicó en Siesta el pasado año con Plastic D´amour. Siempre hay algo más en sus composiciones, porque nunca suenan obvias. Ni sus canciones. Ni su discurso. Más aún cuando decide cantar en castellano unos textos entre oníricos y cristalinos que, a riesgo de parecer reduccionista, creo que se sitúan a medio camino entre el simbolismo de Los Planetas y el costumbrismo de La Buena Vida, lugar intermedio que ejemplifica también en las estructuras de las canciones en las que la energía rítmica –caso de “Cada Vez Que Amanece”– se las tiene que ver con esa cumbre de melancolía y exquisitez –arreglos de cuerda característico de los donostiarras– que puede ser “Pleamar”. “En un principio, el disco tenía un cariz más melancólico, pero después llegaron esas canciones más rítmicas y coloristas que dieron buen contrapunto. Soy enemigo de la monotonía, me gusta la excepción y la contradicción, creo que son esas las cosas que dan un poco de vidilla a la vida y nos hacen más humanos” . Cierto eso del contrapunto, cierto la ruptura de la monotonía, cierto el acierto. Y cierta también la intención de hacer más humanos los viajes –los reales y los otros–, como Mojave 3, que se asoman una y otra vez a las atmósferas de este disco. “ Me gusta mucho Mojave 3. Creo que en Sol de medianoche hay algún recuerdo lejano a las canciones del primer disco que cantan a dúo. La voz de la bajista es preciosa” . La suya una sincera incógnita en el susurro constante –en “Nadie lo puede explicar” recuerda a Fernando Alfaro en los pasajes más tranquilos de Surfin' Bichos–, que se pasea por un crepuscular y meticuloso recorrido de levedad –nada tan descriptivo de esto es “Esperando a que pase”– culminado por una producción de brillantina y opacidad, a medias entre Ramón Leal y Brad Jones, colaborador de Mathew Sweet con quien grabó, o más bien reconstruyó, el disco en Nashville. Admite además que sus últimos amores musicales son Adam Green, Devendra Banhart y Ron Sexsmith, así que sobran palabras: pop de indudable altura con su pellizco a las partes blandas. ¿Tristeza? “Mmmmh, no sé. Escribo un poco de manera automática, rápida, sin permitirme pensar demasiado, de manera inconsciente. No es bueno pensar demasiado. Un momento interesante para escribir es al despertar por la mañana, cuando la cabeza aún no se ha conectado del todo. No siempre funciona así, pero tiene su gracia. A partir de frases, de un sentimiento, una atmósfera o una idea absurda, voy creando la historia, le doy más o menos sentido y estructura. La tristeza, como la alegría, siempre está ahí. Para mí quizá escribir canciones sea una forma de escapar, una forma de sublimar tanto los momentos de desazón como los momentos buenos. En fin, no estoy descubriendo nada nuevo” . ¿Orgulloso en cualquier caso? “Más que orgulloso estoy contento de poder haber grabado más canciones y de que Siesta las publique, suenen, y la gente las disfrute… Sí tengo muchas ganas de que el trabajo esté en la calle para ver lo que ocurre, tocar en directo y ver la respuesta del público. Espero disfrutar pronto ese momento” . Nosotros ya lo estamos haciendo. Jose M Gallardo

 

Mate

Sol de medianoche. Siesta

 

Arriba