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Bill Frisell Unspeakable Nonesuch/Dro JAZZ
A sus 54 años Bill Frisell cambia de tercio con este Unspeakable , álbum en el que abandona su prolongado empeño en el estudio y la reinterpretación de la música tradicional de los Estados Unidos –en su acepción más amplia, del blues a Gershwin, con paradas facultativas en la obra de Hank Williams, Leadbelly o Neil Young, o travesías imaginarias por la polvorienta obra fílmica del gran Buster Keaton– para sumergirse en la fosa de una creatividad abisal. Desde su batiscafo, en el que también cabe un disciplinado trío de cuerdas, una solvente base rítmica y un productor capaz de poner al día las articulaciones de una música a menudo aquejada de artrosis, Frisell toma rumbo a lo desconocido sin miedo alguno a descubrir. En la mayoría de los casos, halla, y su esquinado concepto de la ejecución guitarrística –que le emparenta con grandes como Robert Fripp– gana profundidad conforme avanzan los minutos –72, quizá demasiados– de un trabajo envolvente y paulatinamente apasionante del que pocos números sobran: “White fang”, afeado por unos vientos fuera de lugar, y “D.Sharpe”, un anecdótico episodio ambient . Manuel Gauda
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