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25 ANIVERSARIO SALA EL SOL-RADIO 3 (II) El Sol. Del 8 al 20 de noviembre.
Sobrevivir un cuarto de siglo viendo pasar a lo mejor de eso llamado “música de cierta calidad” es digno de agradecer. La sala madrileña celebró sus bodas de plata, junto a Radio 3, con una larga serie de conciertos que incluyó grupos noveles, gente reunida para la ocasión, bandas que hace 25 años eran mucho y hoy son poca cosa, combos mainstream y recién llegados a esto. Servando Carballar y Aviador Dro fueron los encargados de dar la salida a este cumpleaños con su tecno ibérico y anarcocientífico. La música del gallego, que podría ser el padre de sus compañeros de banda, dejó sobre el escenario buena muestra de sus influencias pero se volvía algo irritante cuando sus temas viraban peligrosamente hacia la mákina más chunga. Uno de los que empieza y ya parece tener su cuota fija de seguidores es Pequeño Pecker . Cantautor del siglo XXI: cantautor por la temática de sus composiciones y su presencia escénica, y lo del siglo XXI, pues no sé, como no sea por las secuencias programadas… Lo de Pereza , con la media más alta de niña desenfrenada por metro cuadrado, es rock & roll en castellano de corte clásico con querencia hacia Los Rodríguez y casi todo aquello que queda desolado tras el paso de Alejo Stivel. Eso sí, mucha actitud mal encauzada, bastante más de pose, cantidades enormes de cómo me gusta que todas estas quinceañeras me tiren sus tangas , y un final de concierto para olvidar. Tampoco podía faltar en este aniversario la representación indie , materializándose en Fernando Alfaro y Chucho . Los de Albacete habían ofrecido pocos meses antes un gran concierto en esta misma sala pero, por lo ofrecido ahora, parece que fue en ese bolo donde se dejaron todo lo bueno que son capaces de ofrecer. Poca energía, la suya, la verdad, aunque los temas de Chucho siguen electrificando las emociones del más hierático. Más efluvios de nuestra década prodigiosa llegaron de la mano de Loquillo y Trogloditas , efectivos como siempre, y sobre todo de Los Ronaldos , que dejaron bien claro por qué hicieron estragos en las listas del pop español durante la segunda mitad de los años ochenta con un concierto demoledor que registró un llenazo. Otro de los momentos álgidos de este cumpleaños ha sido la presencia de M-Clan . Se podrá estar de acuerdo o no con la propuesta de Tarque y sus secuaces, pero su comparecencia en un escenario como el del Sol y la alta calidad sonora ofrecida, nos lleva a pensar que uno no debería complicarse en esto del rock. El ecuador del ciclo lo sobrepasó Cooper , con un Álex más reivindicativo que de costumbre y nuevos temas bajo su Gretsch. Aunque él diga lo contrario, el leonés siempre será recordado como “el de los Flechazos”, cosa nada mala, teniendo en cuenta que fue uno de los mejores grupos pop de este país. Y ese excelente nivel lo sigue manteniendo en Cooper, a tenor de lo visto en el mejor concierto de la banda que uno recuerda. Posiblemente el concierto de Mastretta fuera uno de los más divertidos del ciclo. No sólo por la puesta en escena, sino porque el propio Mastretta o Ricardo Moreno trabajaron durante años en la sala. Además, fue uno de los pocos que se acordó de traer el regalo creando para la ocasión un pasaje musical exclusivo. Jaime Urrutia quiso hacer algo especial: un compendio de lo que es mezclado con eso otro que fue. La gente quería escuchar, más que al Urrutia de hoy, al chico que deslumbró con “Cuatro rosas”. Y pudo hacerlo, pero en una de las actuaciones más flojas vistas estos días, porque, según en qué personas, el tiempo sí pasa, y bastante rápido. Los que sí parecen tener tiempo, y mucho, son los Sunday Drivers . Los toledanos volvieron a demostrar lo que ya es redundante: un directo sobrado y un público que no se cansa de verlos y de corear sus temas. No hay motivos para dejar de hacerlo, algo que también pasa con Sôber , que repasaron sus éxitos ante la jovencísima y entregada audiencia con un sonido que desmereció al principio y apisonó después. El broche final lo puso Antonio Vega que volvía, un cuarto de siglo después, al escenario de la sala. Con una banda demasiado academicista, las canciones de este poeta urbano mostraron algo obvio: hace tiempo que pasaron a la historia de nuestro país. Una historia que siempre recordará a Antonio Vega como lo que fue, lo que es y lo que será: un grande del pop. Nacho B. Sola y Manuel Gauda
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