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JET LAG . ABRIL de 2005 Inesperado por necesario
Alcanzado un punto en la vida, la extraña necesidad de definirse que tienen a veces algunas personas se torna, en la fase de autoreivindicación, en el descubrimiento de una nueva personalidad. Con su tercer álbum, Jet Lag no sólo se descubren a sí mismos; también demuestran por qué la linealidad no entra en sus planes de futuro. El largo proceso en que derivó la presentación de Beautiful Scars, anterior trabajo del grupo madrileño, y una implícita sensación de complejidad en la elaboración de Jet Lag han hecho de la gestación de su último disco un extenso camino en el que el final no ha ha sido la meta, sino el principio. Juan Santaner y Ramiro Nieto, guitarra y batería de la banda y dueños del mayor porcentaje en el ciclo compositivo de Jet Lag, creen que hacerlo en menos tiempo habría sido imposible. Casi tres años dan carpetazo a múltiples discusiones, desencuentros y alegrías. “El disco está grabado en tres sesiones. Hacerlo ha sido muy complicado. Además, el anterior funcionó muy bien y tuvo una gira muy larga. Tras Beautiful Scars y su gira nos planteamos dar un volantazo al grupo, a su forma de trabajar. Ha sido una toma de decisiones lenta y complicada, e incluso dentro del grupo ha habido muchas tensiones” . Sus discos previos son una evolución que les ha llevado a esto, aunque al principio no veían nada claro hacía dónde debía ir su camino. “Al fin nos sentimos como un grupo; en este momento sí podemos decir que sonamos como queríamos. Es una reafirmación, y notamos que tenemos algo que ofrecer. De hecho, lo hemos comprobado con gente ajena al grupo. Los americanos que han colaborado con nosotros, por ejemplo, no han podido etiquetar el disco, y todos han pensado que sonaba muy personal. Nos hemos despojado de referencias” . Un arriesgado cambio que se intuía necesario. Un acercamiento a su discografía señala cómo han pasado del pop electrificado y de corte clásico de Amplifier y Beautiful scars al millón de arreglos de su tercera aventura: cuerdas, vientos, e-bow... Ante este muestrario de novedades es lógico que la gente se pregunte si Jet Lag es Jet Lag. “De ahí ha venido el riesgo. Ése ha sido el reto: por qué no nos atrevemos a hacer lo que escuchamos o a intentar jugar en la misma liga que los grupos que nos gustan. En vez de limitarnos a hacer lo que esperan de nosotros los amigos, o el público, nos hemos abstraído del mundo exterior. Efectivamente, las primeras reacciones han sido de ‘pero ¿qué coño es esto?'. Por eso hemos tenido que luchar contra muchas cosas y, sobre todo, contra las primeras opiniones” .
La escucha inicial de “Snipers shoot stars”, la transición de “Mrs. Mockingbird/Like diving” o la atmósfera de “Nobody cares” guardan tanta sorpresa como atrevimiento. Mamando el ejemplo de grupos como Giant Sand o Wilco, que promulgaron la ruptura en pleno auge de su trayectoria, Jet Lag proponen darse la vuelta pasando por alto el inmovilismo del pop. “Todo el mundo dice que un disco no puede tener más de treinta y cinco minutos porque nadie los oye. Pues lo siento; el nuestro son casi cincuenta. Los discos que acabas escuchando con el tiempo no son los que te entran a la primera. No sé si éste será esa clase de disco, pero los que perduran son aquellos que te sorprenden porque usan un lenguaje al que no estás acostumbrado. En la mayoría de los artistas, el disco más importante es aquel en el que se atreven a cambiar, a dar un paso adelante. ¿Que una canción nos pide siete minutos?; pues los tiene. ¿Que pide batería y piano?; pues se hace” . Otro de los ingredientes que han contribuido al cambio de rumbo ha sido la transformación de registro en la voz de Pablo García. Se ha redescubierto en un continuo susurro. “A Pablo no le ha costado mucho cantar en este disco. Creo que le costó menos que en el anterior, donde le exigimos cantar más. Pero ha sido todo muy natural, porque las canciones le obligaban a hacerlo. El cambio de la voz es evidente. Hemos intentado que sea íntima, que transmita el máximo posible. Su labor ha sido esencial” . La tarea ha sido intensa, con tres sesiones de estudio, más de cuarenta canciones que, tras los descartes, han quedado en dieciocho y decenas de conversaciones. Empeñados en demostrar hasta qué punto se toman en serio su trabajo, el disco incluye un DVD que recoge el proceso de creación, el ejercicio de dar forma a su obra, por la que se han desvivido. “ Te estás dejando tu vida, tus ideas” , aseguran.
Dentro de la excelsa nómina de colaboraciones, artistas como Stacey Earle y Mark Stuart, que dejan su firma en “The sea below”, Gary Louris, coprotagonista vocal en “Delay”, o Steve Wynn, que remata “Slepless”, confirman la vocación americana de Jet Lag. Teniendo en cuenta que Beautiful scars fue licenciado por Get Hip, no hay duda de que su obra significa un puente hacia territorios de raíz. Aún cuando la marca estadounidense palpita a lo largo de los diez cortes, la impronta nacional procede de Paco Loco y su producción. “ No sé si somos un grupo de estudio o no, pero la relación con Paco es especial: está muy involucrado en el proyecto. Nos gusta trabajar en estudio precisamente por él, porque nos exige mucho, propone, cambia cosas, niega otras... Además, ha sido parte de las discusiones sobre hacia dónde debía ir esta nueva etapa. Por otro lado, al haber grabado las sesiones con tantos meses de diferencia, Paco ha sido el vértice sobre el que ha girado el disco. Forma parte de Jet Lag” . Lleno de una ambición que convive con el sentido común, Jet Lag apunta alto porque se sabe capaz de despertar la curiosidad de extraños y propios. “Ojalá se pudiera hacer buena música y vender más, pero ni te lo planteas. Es imposible. Aquí algún megagrupo indie vende doce mil copias y con los derechos puede vivir un añito. Yo prefiero vender cien copias buenas que diez mil malas” .Nacho B. Sola
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