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Coilbox. Septiembre de 2004.

La esperanza metálica

Con “13”, su primer disco, dejaron boquiabierto al personal ávido de sonidos duros y tralla sin medida. Coilbox llegó en el momento justo en el que las bandas nuevas empezaban a entrar en dinámica clónica con respecto a sus predecesores. Los madrileños atinaron, sacudieron y se convirtieron en la nueva esperanza de un género que, para lo bueno y para lo malo, siempre mira fuera. “Hemos intentado hacer renacer esa frescura que están perdiendo las bandas de metal hoy en día, infectadas por el panorama musical que nos presta el metal americano. Nosotros hemos cambiado el punto de mira y Europa ha sido una mayor influencia: el metal nórdico, más puro y menos contaminado por la presencia de Hollywood”, comenta Kant, nuevo vocalista de la banda que se completa con José y Toni Hurtado (bajo y guitarra respectivamente), Sergio Hernández (también guitarra), Lin Chang (batería) y Tute (teclas y coros).

Su nuevo trabajo es “The havoc”, un álbum grabado en M20 bajo la supervisión de Big Simon y mezclado en Goteborg con la ayuda de Frederick Nordstrom. “Contiene todo lo que hemos sentido y vivido a lo largo de estos últimos meses, lo bueno y lo malo. Es un disco que presenta cierta sinceridad que lo hace auténtico respecto a su contenido conceptual”, señala Kantz con palabras filosóficas que requieren algo más de explicación: “La diferencia entre este disco y el anterior es, sobre todo, conceptual, musicalmente hablando. Aunque los temas no sean tan rápidos como antes sí son más fuertes, más poderosos en fondo y forma. Ahora la experiencia ha contado con un grado más de conocimiento y las cosas se han llevado con más calma y más profesionalidad”.

Para quien busque referentes, el sexteto alude a Scarve, Dimmu Borgir, Messugah, In Flames o Napalm Death, mientras que, a la hora de hablar de guitarras, Toni no puede evitar que salga el nombre de Mike Patton (Faith no More y un par de discos por su cuenta). “Es muy típico, pero decir lo contrario sería una mentira”, añade. Con esas influencias, Coilbox espera presentar “algo no innovador, puesto que hoy en día es difícil usar ese término, pero sí fresco y más puro de lo que en otro momento pudo interpretarse como nuestra música”. Desde fuera a uno no se le ocurren otros adjetivos que “brutal”, “bestial” o “atronador”, algo muy propio de un panorama que también tiene sus propios cánones de conducta: “El metal en España ha adquirido cierto nivel, pero la gente no tiene ese sentimiento de unión que sería beneficioso para levantar el panorama juntos. Por otra parte, se vive un ambiente de crisis en el sector discográfico desde hace años y nuestra música pertenece a un sector minoritario que tiene un doble filo: cada día se venden menos discos, pero la peña que escucha metal suele ser más fiel y, por lo general, desea tener un disco original”.

El grupo, que no se plantea en este momento otra cosa que no sea ampliar sus horizontes, comenzará su gira en septiembre después de haber aparecido puntualmente en los meses más calurosos del año. Lo más importante, ahora mismo, es “llegar a la mayor gente posible y no perder nunca la ilusión y las ganas. Es evidente que sí se puede llegar, aunque no a vivir, por lo menos a sobrevivir en este complicado mundo del rock’n’roll”.

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