•
Segismundo Toxicómano. Son de los que no se hacen pajas mentales
con el asunto: lo suyo es punk proletario que mama de la mejor escuela vasca
de mediados de los 80 (con Cicatriz a la cabeza). En directo suenan de muerte
y, aún siendo conscientes de ello, no se les sacará una mínima
sonrisa autocomplaciente por ser la punta del iceberg del nuevo punk ibérico.
Son gasteiztarras y su nuevo (cuarto) trabajo se llama “Escapa!” (antes llegaron
“Segismundo Toxicómano” en el 99, “Mundo tóxico” un año
después y “1,2,3, fuego!!!” en el 2002). A día de hoy se codean
de tú a tú con cualquiera “consagrado” (giras con La Polla o
Boikot y la ganada y rendida admiración de éstos hacia ellos…).
El futuro ya es presente.
• Señor
No. Punk rock desde Euskal Herria, ellos son la escuela. Algunos de los
componentes estuvieron previamente en La Perrera, que fueron seminales en
la conexión del punk rock de Detroit y Nueva York con el País
Vasco, siempre teniendo en sus rezos a La Banda Trapera del Río. “Siempre
te diré que no” es el disco de hace un año, aunque sus directos
son la verdadera forma de entenderlos, la comunión. Punk rock desde
las entrañas, guitarras afiladas y actitud: sobre todo eso.
Sikótiko
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Sin City Six. Los Sin City Six comenzaron siendo conocidos por
ser “los Pleasure Fuckers pero sin el Turmix”. El hermanamiento de sonido
era evidente y cosanguíneo: Mike Sobieski (guitarra solista), Norah
Findlay (guitarra), Barnaby Bowles (bajo) y Angel Ramos (batería) sabían
doblegar el rock’n’roll con la chulería punk de un Link Wray o la peligrosidad
de un Ron Ashenton. En el 2000, con el cantante británico Lee Robinson
(ex A-10 y Fortunate Sons) montaron los SC6 y sacaron un ardoroso disco homónimo.
Robinson murió de cáncer hace casi dos años y entró
en la formación Rusty Conway, con el que grabaron “Home of the brave”,
su segundo disco. Ahora, tras la marcha de Barnaby (que pasa a ser su manager)
y de Rusty, preparan nuevo disco para el que todo hace indicar que será
Norah quien agarre las cuerdas vocales. ¡Qué peligro!: escuela,
clase, actitud y bien de blanca. ¿Se puede pedir algo más?
• Síndrome de Abstinencia. El año pasado editaron “La voluntad de Dios”, disco de punk
machacón y antisistema que acompañaron de un librito que sacaba a la luz las
manipulaciones de la "empresa católica" (“La Iglesia, sus torturas”).
Llevan más de diez años, pero el hecho de vivir en Mallorca les impide
acceder con facilidad al circuito peninsular.
Siniestro
Total
• Stupidfacientes. Su punk mira hacia la velocidad. Vienen
de Torrelavega y su “A short introductory lesson” es de hace dos años. Pronto
tendrá su continuidad.
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Stupenda Jones. Autoeditaron una maqueta a principios del 2004. Sus
formas de punk rock sin concesiones convencieron al cazatalentos Marino Goñi,
que los ficho para Gor en un disco que están presentado ahora mismo
(“Osti bi”, compartido con Brigada Criminal). Stupenda Jones proceden del
valle de Sakana, en Navarra, y su punk rock’n’roll es reivindicativo y bebe
de las fuentes de una tradición (la otra es la punk) que va desde la
Jesse James Band a Los del Rayo.
• The Rippers. “No mort” fue lo ultimo que supimos de
ellos, pero nos prometen que tienen casi a punto “Invertebrat”, su nuevo CD.
Lo suyo es un exabrupto de punk rock por la vía Stooges, lleno de certeros
zarpazos de guitarra y de melodías irresistiblemente poderosas. Ellos mismos
se lo guisan al fabricar sus propios trabajos, así que estate atento a su
web. Son de Tarragona.
•
Tokyo Sex Destruction. Pantanean que da gusto entre el prepunk
de las oscuras bandas de garage de los 60 (Sonics y demás a la cabeza),
la british invasión más dañina (Yardbirds) y la urgencia
que preside discos de bandas actuales como The Bellrays, sin olvidar las lecciones
de Wayne Kramer (MC5). Estos catalanes de traje y actitud han sido llamados
a tocar incluso en festivales en Japón. Un lujo. ¡Ah! Dos recomendabilísimos
discos en el mercado: “The red soul comunnitte” y el reciente “Black noise
is the new”.
• Txaranga Revoltosa. Rancheras apunkarradas desde Barcelona,
una actitud punk que disfrazan de zafarrancho bailón, por supuesto, con la
influencia de los Tijuana o los posteriores Huajolotes. En el 97 sacaron su
primera referencia, que venía avalada por años de acción callejera. En estas
fechas publican con El Lokal otro nuevo CD, “Que rechula es la parranda”.
La numerosa formación sirve para tomarse un break entre tanto pogo.
•
Ultracuerpos. Punk elegante y fresco que nos llega desde Galicia salpicado
por millares de influencias muy bien asimiladas. Sus miras están puestas
en el punk australiano o americano, detallista en dejar cicatrices a cuenta
de guitarrazos certeros, aunque siempre disfrazado con una visión rockera
clásica. “The right way”, que salió a primeros de este año,
sigue siendo uno de nuestros discos favoritos de garage punk de etiqueta.
•
Vice & Vanity. Prepunk vía newyorkdolls. Son de Madrid,
cantan en inglés y degustan el rock cerrado y saturado de riffs con
desparpajo glam. Ya editaron su primera referencia autoproducida y preparan
la segunda.
• Webeloss. Desde Madrid nos ofrecen una extensa discografía
de escarnio punk, o sea, el “ríete de ti mismo y exhibe con gracia un encefalograma
plano”, que eso es lo más punk. La decoración es mucho ruido y ellos (perdón:
falta la arroba, que también hay una chica) saben actuar a las mil maravillas.
Su discografía tiene momentos intensos: el CD “Webeloss contra el homo sapiens”
o su más reciente EP, “Fuga de cerebros”. Debes archivarlos al lado de los
trabajos de Los Piolines, también de Madrid y también avocados a eso de “divertirse
antes que tocar y, durante la actuación… aún más”.
Zei
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Zorras Adolescentes. En su recientísimo debut,
“Asignaturas pendientes”, el cuarteto maño vomita hardcore a toda hostia
(que a ratos ralentizan), atragantándose por igual con la coprofagía
de un G. G. Allin (al que dedican una canción) y con el palurdismo
de los primeros y más molientes Siniestro Total. Les gusta la sangre
y el choteo, y sin moralinas. Entre sus componentes, mención especial
para Juanjo, el voceras, que se lo hace igualmente en el grupo Kánzer
de Eskroto, en el indispensable garito zaragozano Vampirella y con el sello
Bazofia Records (que, por cierto, prepara para la próxima temporada
cassettes de Piorreah y King Putreak y acaban de editar un vinilo de Los Rizillos).
Kike Babas & Kike Turrón
Introducción: Punk, la dichosa palabrita
La historia: Más vales ser punkie que
Los sellos: Una cuestión de principios
La música: 10 de los discos (probablemente)
más influyentes del punk-rock ibérico