M.C.D.
•
Malos Vicios. Jovencísimos herederos
del legado contestatario de Reincidentes o La Polla y metidos a la religión
del punk por culpa de los Ramones. Se hacen acompañar en su reciente
disco, “Por amor al arte” (cuarto de su carrera), de gente que estuvo en los
seminales Insania. Es un punk facilón y pegadizo que se apoya en el
poder de unos estribillos concienciados. Musicalmente, el listón está
bien situado.
•
Matando Gratix. Otros veteranos de la escena madrileña, de la
vieja escuela “pollera” y “reincidentera”. El 25 de este
septiembre pensaban grabar en directo la Sala Caracol su nuevo disco (habrá
que ver dónde lo graban ahora teniendo en cuenta que las enrolladas
disposiciones municipales han conseguido chapar la sala). Sea donde sea, la
actual formación de Matando Gratix, con Fernando Lozano (voz), Julio
Gómez (guitarra), Albert Baro (guitarra), Javier Barriga (bajo) y José
Skizo (batería), contará con las colaboraciones de Fernando
(Reincidentes), Rober (Porretas) y Juancar (Boikot).
• Mordazas. Vienen de Barcelona, su disco se llama “Un
mundo lleno de mentes ciegas y enfermas” y presumen de abrazar el punk/hardcore
bronco y directo como actitud y no como negocio. Flipan con Crass o Eskorbuto
Crónico y lucen voz ronca y orgullo de calle… y de clase (la obrera, claro).
Se les intuye un cinismo a lo Dead Kenedys y son cuatro: Moli (voz), Ernest
(bajo), Pearl (bateria) y Kortatu (guitarra).
•
Muletrain. Son de Madrid y proceden de los escombros de Aerobitch.
Hacen punk ruidoso, con densidad, hermético y desquiciado, siempre
sin perder la compostura ni bajar la distorsión del amplificador del
nivel diez, a lo Black Flag. “Demolition preaching”, su primera loncha digital,
está editada por el sello madrileño Beat Generation, garantía
de punk ensordecedor y dislocado.
• Mundo Matadero. Provenientes del Euskadi más crestudo
(el de Bilbao) y con voz de chica al frente (Laura) que logra dar diferente
gusto a cada una de sus interpretaciones. Su último lanzamiento (lo saca DDT
a seis euros) es toda una hirviente declaración de principios donde las guitarras
se erigen como demoledoras apisonadoras escuperiffs. Se titula “Guerra social”
y es un artefacto recomendable por los argumentos que usan para renovar este
estilo sin traicionarlo. Se criaron entre gaztetxes y maquetas de precario
sonido, pero, afortunadamente, no se quedaron ahí.
Nok
• Nuevo Catecismo Católico. El azote del punk kalimotxero:
ellos deberían terminar con ese género y pueden. Provienen de los locales
de Buenavista, en Donosti (como Señor No). Saben cruzar el hardcore, el punk
y el rock con una destreza sin igual y con una chulería sin parangón. Son
una centrifugadora industrial salida de revoluciones, pura energía. Temas
en inglés o en castellano y, como muestra, “100% punk rock superfight”, su
última entrega, donde comparten CD con otros de la misma escuela, Safety Pins.
• Punk Guerilla. Proyecto de parrandeo y punkarrismo
formado por Luis (Sikótiko), junto a Manolo UVI, Tony (La Broma de Ssatán)
y Ricardo (Elementos). La primera referencia, antes del disco que ya está
grabado, es la participación en el homenaje a Kike Cruel, el fallecido cantante
de Espasmódicos, junto a bandas como Safety Pins, No Picky, Las Lagartas,
Raskaipika o 37 Hostias.
•
Raskaipika. Dos CDs publicados, el último de ellos “Rebelión
en la casa del terror” por WC Records, los han convertido en unos clásicos
del circuito anticomercial. Hace nada salía el tercero con Potencial
Hardcore: “De la nada a la carroña”. Son madrileños y lo suyo
es punk de corte siniestro y descerebrado, acelerado y despiadado. Cada vez
afinan más sus intenciones, aunque los medios precarios de grabación
no les hacen justicia. Les gusta el volumen y mantienen una férrea
consistencia.
Reincidentes
Introducción: Punk, la dichosa palabrita
La historia: Más vales ser punkie que
Los sellos: Una cuestión de principios
La música: 10 de los discos (probablemente)
más influyentes del punk-rock ibérico