|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
El Agente Naranja
Desde el principio: “Positiva” no es un disco fácil, no te vas a encontrar en él nada de lo que puedas esperar y, sobre todo, no tiene vocación de popular ni de mayoritario. Para que te hagas una idea desde el principio: su portada no incluye ni el nombre del disco ni el del grupo y su packaging es una caja de cartón blanca que los propios miembros del grupo se han ocupado de plegar una por una partiendo de un troquel en forma de cruz. Y es que estos peculiares valencianos tienen entre ceja y ceja el hacer “algo distinto”. Musicalmente, no pueden negar ser herederos de una generación en la que el rock ha sufrido un cambio bestial a nivel de sonido. El terreno melódico no es, precisamente, aquél en el que más se para este singular “agente” y el grueso de todas las piezas parte de una especie de caos continuo que pretende emocionar en base a sensaciones forzadas. “Positiva”, al igual que su debutante “Error”, no es un disco de canciones, sino de universos sónicos en los que las guitarras adquieren una importancia absoluta. Rasgueos desgañitados, ritmos febriles que dejan escapar a los tambores, éxtasis en los que el mare magnum parece fuera de control… experimentaciones, en suma, costosas de digerir en situaciones habituales. “Positiva” es un disco difícil de disfrutar porque tampoco pretende que el oyente lo escuche con sosiego buscando la belleza en cada uno de sus cortes. Es, más que nada, una experiencia sonora que busca el hígado del que se pone al otro lado: emoción contenida que se escapa a borbotones sin que uno sepa con seguridad cuál es la fuente de la misma. Lo dicho: algo poco habitual, con un riesgo tremendo y con un resultado sumamente digno que ahora no hace sino esperar a quienes amen lo “absolutamente diferente”. E.P.
|