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Manolo García se baña en multitudes con su nuevo álbum. Octubre de 2004

Territorio propio

El ex de los Rápidos, los Burros y El Ultimo de la Fila no para de recoger éxitos. Su reciente “Para que no se duerman mis sentidos” colocó, en su primera semana en tiendas, nada menos que doscientas mil copias, muestra evidente de las expectativas levantadas. Pero aún hay más: su gira, que comienza en octubre y que pasará en diciembre por Madrid, ya ha agotado las entradas en numerosas localidades. Está que se sale.

El, de todos modos, prefiere verlo en la distancia: “A mí el éxito me llegó talludito, pasados los 30, después de fracasar y de que tres compañías me dijeran que lo mejor era dejarlo. Eso me fue bien, me animó a ver la ceguera. Si yo fuera ejecutivo de una compañía, entrara en un bar, alguien estuviera cantando delante de treinta personas y éstas estuvieran encandiladas pensaría que ahí había algo bueno y apreciaría lo que tuvieran las canciones para tener a la gente así, no lo que podían llegar a vender. Prefiero que la gente me diga que le gustan mis canciones antes de que me felicite por haberlas vendido mucho”, dice. Manolo es consciente, de todos modos, de que su estilo ha caído en gracia, de que ha dejado impronta y de que satisface a la gente. Es de los músicos españoles que ha marcado estilo y lo mejor de ello es que dicho estilo parece no morirse con los cambios de moda. “La vida es complicada y conviene tener un territorio propio. La música es importante para mí y, aunque sea mi oficio y me gane la vida con esto, no tengo otra pretensión que hacer canciones que puedan significar una etapa más en esta carrera de relevos. Yo escucho a otros y otros me escuchan a mí”.

“Para que no se duerman mis sentidos” es el tercer disco de Manolo tras su separación de Quimi Portet, aquélla que puso fin a El Ultimo de la Fila. En 1998 debutó en solitario con “Arena en los bolsillos” y pudo comprobar, de primera mano, que el público no le había dado la espalda. El éxito se repitió tres años después con “Nunca el tiempo es perdido” y, por lo que se ve, va a continuar con su tercera entrega, un álbum que, aunque muestra diferencias con sus predecesores, sigue teniendo el marchamo de este singular cantautor. “En todos los músicos hay una intención inconsciente de evolucionar. Me han dicho que en este álbum hay reflejo del primero que hice, y también del segundo. También me han dicho que hay algo de El Ultimo de la Fila y algo de nuevo. Supongo que es lo normal porque, al fin y al cabo, es mi música, lo que surge de unas horas que, si gasto mal, las pierdo”.

El disco se ha grabado en tres estudios diferentes y dio sus primeros pasos a principios de 2003. A los parajes habituales de Girona o Barcelona, Manolo ha añadido en esta ocasión los brasileños grabando varios de los nuevos temas en el gigante sudamericano. “Tres de las canciones incluidas en el álbum se grabaron en Brasil. Llevaba allí algún tiempo y, aunque soy solitario para mi trabajo, también tengo personas de confianza que me informan de cosas. Ellas me dieron la referencia de un estudio de grabación y pensé que grabar allí podía dar algo de frescor al disco. Como al final se me echaba el tiempo encima, hice unas cuantas ‘canciones de ducha’ para trabajar con los músicos brasileños, y algunas de ellas tuvieron un resultado válido para el disco”, comenta. El álbum se completa con un DVD con el último clip comercial de Manolo y con una recopilación de imágenes “cutre-vídeo-artísticas” que ilustran otras nueve canciones del disco. “Soy curioso, grabo cosas. No soy un realizador de vídeo, pero sé que una ‘pajarada’ de un realizador profesional puede hacer que en mis clips se propague una imagen mía que no corresponda a la realidad. Los clips no me interesan: son sólo herramientas de promoción y, si tengo que hacerlos, no me gustaría que falseasen mi imagen. Por eso siempre estoy controlándolos en lo que puedo”.

“Para que no se duerman mis sentidos” se cierra, en esta ocasión, con una pieza instrumental, algo nada usual en las obras anteriores del músico. “Es un homenaje a Juan Carlos García. Llevo con él mucho tiempo y es el autor de esa pieza. Cuando le pedí una línea de piano para una canción de este disco me acordé de esa composición y le dije que la arreglara para cerrar el álbum”. La actividad de Manolo no se queda sólo en sus canciones, sus conciertos y sus cutre-imágenes. En estas fechas la editorial Planeta también pone a la venta “Vacaciones de mí mismo”, un libro en el que, junto a letras que Manolo ha escrito para sus diferentes proyectos musicales, también presenta sus… ¡pinturas! “Es un capricho, como una especie de homenaje. Digo que no soy vanidoso, pero, como todo el mundo, algo de vanidad sí tengo. Aquí se me ha escapado”, señala sobre su nueva faceta.

La gira, que comenzará oficialmente el próximo día 1 de octubre en Roquetas, tuvo un mínimo ensayo en un concierto colectivo en el que tanto Manolo como otros compañeros actuaron en favor de una asociación ecologista catalana. Las motivaciones sociales y políticas del artista siguen estando vigentes aun cuando no las traslade explícitamente a su música: “Todas las políticas son intenciones de industrialización del planeta. La llamada ‘política global’ no es otra cosa que una política industrial. Las multinacionales son las leyes del tablero y manejan el poder político”, dice, y añade que “ser tan europeo no me gusta nada” cuando se le pregunta por la evolución actual de la sociedad española. Defiende que, aunque bañándose en multitudes, su personalidad le permite no creerse nada más de lo que es y afirma que el mejor antídoto para el exceso de ego es la propia normalidad: “A la tierra me devuelve la misma calle, la vida, el periódico…” Muy crítico con las desigualdades sociales, Manolo sigue viendo en la ética personal el único asidero posible para los tiempos que corren: “Ahora Dios es el dinero y la televisión. La ética existe y la ética debería ser Dios. Es el único vehículo para continuar conviviendo”, comenta.

Como curiosidad de la nueva gira, el cantante actuará en locales diferentes incluso dentro de una misma ciudad. En Barcelona, por ejemplo, lo hará en el Teatre Tívoli y en el Razzmatazz. En Madrid sus conciertos se desarrollarán en el Teatro Calderón (13 y 14 de diciembre) y en el Palacio de Congresos (18 y 19). “Como preveía varios días en cada ciudad me divertía la idea de cambiar de ambiente. Así busco un estado de ánimo que me facilite dar lo mejor”, comenta.

E.P.

Manolo García. “Para que no se duerman mis sentidos”. Ariola

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