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Habeas Corpus aborda en Madrid una sala de gran aforo. Octubre de 2004

Profesionalizándose

El crecimiento se ha de demostrar de algún modo. Habeas Corpus ha ido consolidando firmemente su propuesta desde que, en 1995, apareciera su primer álbum. Después han llegado otros tres, un miniLP y abundantes participaciones en álbumes recopilatorios. Ahora llega su último trabajo, “Armamente”, un disco acompañado de DVD en el que el grupo hardcore por excelencia de Madrid vuelve a poner el dedo en las llagas.

Y no sólo eso. Después de una considerable gira veraniega, el quinteto se atreve con el Aqualung madrileño llevando como partener de lujo a la gente de Sugarless. Juntos aspiran a superar el próximo 8 de octubre el listón psicológico que siempre supone presentarse en Madrid en salas de aforo reducido reventándolas durante dos días sucesivos. “Ya hicimos la presentación de ‘Otra vuelta de tuerca’ en esa misma sala”, comentan, “pero aquello era, realmente, como una boda, con muchísimos invitados y amigos. Lamentablemente, en Madrid no hay salas intermedias entre las que solemos llenar y aforos como Aqualung, así que… hay que intentarlo”. El concierto llegará después de un buen rodaje que ha llevado a la banda por casi toda la geografía española, algo inusual por cuanto suponía la consolidación de Habeas Corpus fuera de un ambiente reivindicativo que ya les había elevado a lo más alto. En esta ocasión, además de casas ocupadas y centros de actividad social, los madrileños han abarcado otro tipo de públicos haciendo crecer enormemente su repercusión. “El ambiente alternativo es reacio a incorporar a su circuito a gente que proviene de círculos convencionales, y eso es un viaje de ida y vuelta: tampoco es muy normal que el ambiente convencional acepte con facilidad a grupos que han surgido del circuito alternativo. En esta ocasión nosotros hemos querido trabajar en los dos campos y no renunciar a ninguno”, señalan. El motivo de ello no es sino consolidar el crecimiento, salir de la cueva y presentar su oferta a un público mayor que también puede apreciar una carrera curtida a lo largo de diez años. “La esencia del grupo es la misma: la unidad de contenido lírico y la necesidad de decir cosas. Eso está ahí desde la primera maqueta. Lo que ha llegado después puede resumirse en un intento por profesionalizarnos, por incorporar profesionales y personas de confianza a nuestro equipo”.

Una banda como Habeas Corpus necesitaba esta prueba. Aparecieron en el 95 con “Soziedad mecanizada” y, posteriormente, fueron entregando “N.N.” (98), “A las cosas por su nombre” (01) y “Otra vuelta de tuerca” (02). En cada uno de sus discos se mantenía la rabia, tanto musical como líricamente, y eso acrecentaba su cartel en los ambientes que valoraban la música como un vehículo reivindicativo. De todos modos, eso hacía caer en saco roto el intento del grupo por mejorar también en los aspectos técnicos y musicales. “Siempre hubo una evolución disco tras disco”, apuntan. “Al principio mezclábamos cosas que tenían poco que ver, como el punk y el metal. Luego incorporamos sonidos mestizos y, a partir de ‘A las cosas por su nombre’, nos centramos en lo que mejor sabemos hacer: el hardcore y el metal. El nuevo disco es un paso más y no indica ninguna línea a seguir en el futuro”. “Armamente” trae consigo numerosas cosas nuevas. En el aspecto técnico ofrece nuevas afinaciones, influencias diferentes, investigaciones dentro del estilo: “Siempre hemos dejado que fluyan las influencias, recogemos y escogemos. Aquí trabajamos más en las programaciones y realizamos una producción más orientada a lo que se hace fuera”, comentan resaltando la importancia que, en “Armamente”, ha tenido la producción de Adrián, bajista del grupo, que se estrena en estas lides con su propia formación. “En esta ocasión Dani Alcover no estaba disponible y, al contrario que otras veces, no confiábamos demasiado en una figura ajena a la banda. Nuestra experiencia con productores, excepto en el caso de Dani, no ha sido demasiado satisfactoria”.

“Armamente” llega tras una época borrascosa en la que el grupo ha sido puesto a prueba. Tras la aparición de “A las cosas por su nombre”, y en plena gira de presentación, M.A.R.S., cantante de la formación, sufrió una importante afección en la garganta y se comenzó a cuestionar cuánta culpa de eso tenía su actividad en la banda. Su primera decisión fue dejarlo todo, abandonar el stress que supone pertenecer a un grupo como Habeas y ceder sus trastos a otro. El otro no funcionó y, un año después, M.A.R.S. vuelve a la línea de ataque regrabando el maxi HC y eliminando la voz de su sustituto. Se vuelve a la carretera, se entra de nuevo en el estudio de grabación y, de momento, la crisis se ha superado, aunque no sin ciertos inconvenientes: “Dentro del panorama de la música con contenido ideológico parece que se mira con recelo la profesionalización. A todo el mundo le gusta que los grupos suenen más y mejor, pero da la impresión de que no se entienden las necesidades que eso conlleva. Necesitas cabeza además de corazón. Para sobrevivir es necesario tener continuidad”.

El colocarse al otro lado de la barricada, siempre enfrente del sistema y siempre metiendo el dedo en el ojo, coloca a Habeas Corpus en una situación delicada: la gente cómoda no quiere de la música más que diversión y la gente más comprometida marca a los músicos españoles con un “control de calidad” que nunca exige a los extranjeros; es como si, por denunciar una situación determinada, tuvieras que abanderar una revolución constante. “En nuestros textos también hay evolución. Con el tiempo pierden la intención descriptiva y, actualmente, se recarga más la parte emocional. Queremos extraer sensaciones de quien nos escucha, ser más directos y, sin caer en lo tópico, no dejar de ser explícitos”. Las temáticas, con todo, no cambian: “Siempre extraemos la crítica de cada momento y, aunque ese momento pueda resultar mejor que otro anterior, atendemos especialmente a la realidad crítica. En la actualidad se juega la imagen del miedo, un miedo que se magnifica en contra del anterior, que siempre era más concreto y apuntaba directamente a alguien. En la actualidad el poder se aprovecha del miedo a todo y lo utiliza”. La mirada crítica que los miembros de Habeas hacen planear sobre el mundo no evita que también se miren de vez en cuando hacia dentro: “Para poder criticar tienes que pasar siempre por una autocrítica continua”, afirman.

“Armamente” incluye también la novedad de un DVD en el que se plasma un recorrido histórico por el devenir de la banda. En él aparecen, casi en plan documental, abundantes entrevistas con gente que ha tenido relación con la formación o que, en tiempos, pasó por ella. Del mismo modo, se añade una buena parte del último concierto que el grupo ofreció en Alegi (Guipúzcoa) a fin de que quien disponga de reproductor pueda ver a la banda en directo sin necesidad de moverse de su casa. Incluir un DVD dentro de un packaging tan lujoso y cuidado como el que contiene “Armamente” supone, en palabras de los miembros de Habeas Corpus, “un incentivo para que se nos conozca en otros aspectos”.

En la actualidad Habeas Corpus está, como numerosos compañeros de género, en una difícil encrucijada. “Hay muchas bandas y muchas ideas, pero poca salida por la situación actual del mercado. No hay tantas salas como antes y las compañías se han retraído. Durante un tiempo creció mucho la demanda de música y los medios de producción se democratizaron facilitando que cualquiera pudiera grabarse un disco. Eso fue beneficioso en su momento, pero al final ha resultado un perjuicio porque no hay tanto espacio para todos”, comentan. La situación, obviamente, apunta a un futuro complicado: “Sobreviven los que están arriba o los que, manteniéndose en el underground, no tienen pretensiones de crecer. Nosotros intentamos sobrevivir aprovechando nuestras oportunidades y siendo constantes. Los pepinazos traen consigo grandes caídas y nosotros no queremos eso; preferimos mantenernos con dignidad”.

Uno de los indicativos de las aspiraciones de Habeas Corpus es que, estando la situación como está, ellos han renunciado siempre a la autoedición, una tabla salvadora que parece haber caído bien en círculos minoritarios. “Aunque cambiemos de compañía siempre tendremos discrepancias con ella. Siempre hay alguna expectativa que no se cumple y nosotros tendemos a culpar a la compañía cuando las cosas no salen exactamente como queremos. Por eso, en nuestro caso, la autoedición sería una locura: sabemos que nunca seríamos capaces de darnos a nosotros mismos todo aquello que queremos”.

E.P.

Habeas Corpus. “Armamente”. Propaganda

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