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Carlos Beceiro mira a la antigüedad en su segundo disco en solitario. Octubre de 2004

Volver al medievo

Es miembro de La Musgaña y uno de los zanfonistas más reconocidos de nuestro país. Hace unos años puso en la calle su primer disco, “Fábrica de sons”, acercándose con su instrumento a la música gallega. Ahora hace lo mismo pero mirando más atrás: “Lyra mendicorum” se centra en la música medieval de las cantigas de amigo.

El amor, el mar y la ciudad de Vigo son los mayores protagonistas de un material que ha terminado llegando a nosotros después de que un librero lo descubriera en 1914 escondido en un pergamino que ejercía de forro para otro libro. Forma lo que se conoce como las “Cantigas de Martín Códax”. Ellas, junto con extractos del Códice Calixtino (la obra del siglo XII que constituye el primero de nuestros manuscritos polifónicos medievales), forman el argumento sonoro de “Lyra mendicorum”, el segundo álbum en solitario de Carlos Beceiro. Carlos, conocido popularmente por formar parte de La Musgaña, uno de los iconos más reconocidos dentro de nuestro panorama folk, se decantó por este material habida cuenta de la “belleza de las melodías, y también por los vínculos que me unen a Galicia”, según él mismo afirma. Su deseo de realizar un álbum de música medieval que estuviera protagonizado por la zanfona se incluye entre los proyectos que lleva a cabo sin sus compañeros habituales dado que “mis trabajos en solitario no son tan elaborados como los de La Musgaña: son más un aprendizaje, búsqueda, investigación…”.

La zanfona, un instrumento de curiosa fabricación que es interpretado utilizando la mano derecha en un pequeño teclado y la izquierda en una manivela que ha de girarse constantemente, es uno de nuestros grandes desconocidos aun cuando su presencia en nuestra música popular es enorme. España goza de excelentes zanfonistas como Rafa Martín, Jota Martínez, Germán Díaz o Marc Egea por citar sólo a algunos. “Aunque ahora hay muy buenos zanfonistas por aquí”, como dice Carlos, “mi preferido es Nigel Eaton, un músico inglés que ha tocado con Blowzabella, Led Zeppelin o Loreena McKennitt”. A Carlos le fascinó este instrumento desde que escuchó las grabaciones de Fuxan os Ventos, Milladoiro o Emilio Cao y, hace ahora unos diez años, cursó estudios con Maurizio Martinotti para comenzar a tomarse la interpretación con él mucho más en serio.

El primer trabajo en solitario de Beceiro fue “Fábrica de sons”, un álbum que apareció en 1998 y que su protagonista considera ahora como “una maqueta, no un disco propiamente dicho. La intención inicial ni siquiera era sacarlo al mercado, pero aprendí mucho con él, sobre todo de los errores”. Gracias a aquella experiencia, el proceso de grabación de “Lyra mendicorum” ha sido relajado y cuidadoso: “iba al estudio de mi amigo Luis Lozano en Galapagar cuando me apetecía y por allí iban pasando también mis colegas (Jaime, Quique, Dimitris Psonis, Pablo Martín, Jaime Medina, Maite Dono, Ana Alcalde, Eduardo Laguillo), unos excelentes músicos. Todo se ha hecho en un ambiente muy distendido; ojalá todas las grabaciones fueran así”.

La relajación parece ser el modo más adecuado para grabar un repertorio que, lejos de lo habitual en la música tradicional que aparece recopilada en otros discos, no tiene una temática excesivamente festiva. “La música tradicional formaba parte de la vida diaria de la gente. Había música para todas las actividades: nanas, canciones de trabajo, canciones de boda…, pero también había mucha música religiosa que, al no tener que estar supeditada al baile y tocarse generalmente en iglesias, tiene melodías mucho más elaboradas”. La circunstancia, que podía ser aprovechada por su protagonista para realizar una especie de “acercamiento” del oyente a este desconocido mundo, no le ha proporcionado a Carlos ningún interés para convertirse en un músico “divulgativo”: “No lo pretendo especialmente. En el libreto sólo hay información de dónde proceden los temas para intentar situar, de algún modo, la música que estás escuchando”.

Como puede imaginarse el lector, “Lyra mendicorum” no es uno de esos proyectos que intenta fusionar la música tradicional con formas más contemporáneas. Si bien dicho panorama no asusta a Carlos (bajista de vocación y al que algún día le gustaría trabajar en ese terreno), no es ésta la ocasión que ha elegido para iniciarse en esos derroteros, un campo en el que el zanfonista adora el trabajo de músicos como Afro Celt Sound System, Hedningarna o Martin Bennet. Actualmente, la pasión por la música medieval le mantiene entretenido con el proyecto de un nuevo disco junto a José María Silva (ex de Labanda) en el que, cuanto menos, se usarán instrumentos como el contrabajo o el bajo eléctrico.

Aparte de sus trabajos en solitario, Carlos aparece habitualmente en los discos de los más reputados músicos españoles que se mueven dentro de la música tradicional. En ese aspecto, su actividad es casi constante: “Lo último que he hecho es una sesión con Eduardo Laguillo, y también con José María Ribelles, un arpista catalán muy interesante. Espero que ese disco salga en breve. Todas las colaboraciones en las que he participado me han gustado y en todas he aprendido muchísimo. Para mí es un privilegio trabajar con músicos como Javier Paxariño, Kepa Junkera, Carlos Núñez, Eliseo Parra, Paul James, Maurizio Martinotti, etc.. La verdad es que con todos me lo he pasado muy bien”.

Carlos tiene intención de llevar el material de “Lyra mendicorum” a los escenarios. En este mismo otoño realizará la presentación del álbum en tierras gallegas y se muestra dispuesto a asistir allá donde le llamen. Dicha actividad no tendrá que ser, como en otras ocasiones, complementada con el calendario que, casi continuamente, genera La Musgaña: uno de sus componentes está aquejado de una importante enfermedad cerebral y permanece ingresado en estado realmente grave, algo que mantendrá al trío fuera de escena durante un largo período.

E.P.

Carlos Beceiro. “Lyra mendicorum”. Lubicán

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