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Madee.Noviembre de 2004

MADEE. TODAVÍA EN PIE

 

A sus 28 años, Ramón Rodríguez, líder del sexteto catalán Madee, las ha visto de todos los colores, aunque desde la publicación de su anterior trabajo, el luminoso y melancólico Secret chamber (2003), el negro ha impuesto una tiranía que comienza a tornar en grises. En Orion's belt , su nuevo disco, todavía cuesta apreciar dichos matices.

Entre el cielo y el suelo

Una ensoñadora excusa conceptual –el descubrimiento en la década de los setenta de supuestos vestigios de una civilización perdida en la región marciana de Cydonia, la posible conexión de ésta con el Egipto de los faraones y, finalmente, la relación entre los monumentos del Valle de los Reyes y la constelación de Orión- hila el tríptico que Madee comenzó a tejer con Songs from Cydonia (2001), su ilusionado debut. Decidido a rematarlo sin dedal, Rodríguez se ha hecho sangre con la última puntada, este Orion's belt que tanto duele. De la herida ha manado música más oscura y densa que nunca; amarga, aunque con un final ligeramente dulce. “Ahora mismo estoy bien, pero cuando empecé a escribir el disco estaba bastante mal, al final el disco acaba bien” , asegura Rodríguez al otro lado del teléfono. Y añade: “Bueno, es un poco agridulce, porque está hecho en dos etapas, una en la que estuve bastante tocado y otra en la que empezaba a levantar cabeza. Cuando estábamos grabando ya empezaba a estar mejor. La verdad es que ya me tocaba, porque he pasado una mala temporada muy larga” . Amores quebradizos que de tanto romperse ya no tienen arreglo, seres queridos peleando por su vida, idas y venidas por los pasillos del desespero, esa reconciliación que nunca llega… demasiados mordiscos de realidad allá donde más duele, en la antesala del corazón. “Este es el disco de la caída, el del fin de la relación con mi pareja después de doce años juntos y nueve de convivencia. De golpe tu vida da un cambio grande, te ves sólo, empezando de cero y con tus padres que son jóvenes todavía pero están enfermos y se hacen viejos… pero si indagas en el disco, también hay una nueva historia de amor que surge. Es un disco de amor, de desesperación y de resurrección” . Y de impudicia. De pornografía emocional, concretamente. Sin apenas medias tintas. Terapia de choque en tiempos definitivamente malos para la lírica. “Estas letras son más sinceras y desnudas que nunca para que quede claro de qué coño estoy hablando, porque también durante este año me he planteado por qué cojones estoy haciendo esto y qué cojones quería explicar. Bueno, pues quería explicar precisamente esto, todo lo que me ha pasado” . Ahora que lo sabemos ¿qué nos cabe esperar? “Creo que somos un grupo inquieto, nada conformista. Ninguno de los tres discos son la misma cosa y creo que no volveremos a hacer lo mismo. Antes de eso seguramente que se acabaría la cosa. De hecho los grupos que me han inspirado son aquellos en los que se ve esa evolución, aunque ninguno grabó más de cinco discos. Pero es mejor así, mejor dejarlo en un punto álgido que entrar en la decadencia… creo que hay pocos casos de grupos que resistan el paso del tiempo, REM quizá, pero te lo digo antes de haber escuchado lo nuevo” .

 

Del Maresme a Chicago

 

Por la pecera de los Engine Studios de Chicago han pasado John Cale, Modest Mouse o Wilco. También Madee. El grupo le tenía las suficientes ganas a Santi García –líder del grupo post-core No More Lies y veterano productor de la escena underground catalana- como para hacer el petate y largarse a grabar con él. Antes que tecnología, buscaban unas manos amigas y cómplices. “Queríamos grabar ‘Secret chamber' con Santi García, pero él no podía y al final lo grabamos con Xavi Navarro, y también quedó muy guay. El año pasado en el festival de Sant Feliu le dije a Santi que nos guardara sitio para grabar, pero el tenía la agenda completa hasta 2005; me dijo que tenía unas semanas libres porque se iba a Chicago a grabar lo nuevo de No More Lies y que, si queríamos grabarlo allí, hecho. Así que nos fuimos. Lo que hemos estado haciendo todo este año ha sido tocar, ahorrar pasta para la grabación. Allí tienen muy buen equipo, pero además poder grabar con él, alguien cercano, paciente y muy tranquilo con quien poder hablar en catalán estando en Chicago ha sido muy bueno” . Y agotador, porque Ramón asegura “no haber salido de allí en doce días” . “Los estudios eran la hostia, muy grandes y vivíamos en ellos, y creo que todo eso se nota. Yo apenas salí, a comer y tal… me acostaba muy tarde y pensando en la sesión de mañana… ha sido la vez que hemos sido más un grupo así en plan profesional” . De la metrópoli estadounidense ha salido un disco difícil, árido y bello. Un digno continuador de su propia tradición –lo mejor del after-punk británico colisionando con lo más granado del rock independiente norteamericano- que remata de manera notable una trayectoria engañosamente breve –“con Lluis y Pep llevo media vida tocando, desde los catorce años. A veces no hace falta ni decir las cosas” - pero tremendamente fructífera. Si atendemos a sus objetivos inmediatos –“Poder seguir haciendo discos buenos, editarlos y que venga gente a nuestros conciertos, aunque sean cincuenta personas” - y al saldo arrojado por su nuevo esfuerzo, merecerá la pena seguir prestándoles atención. César Luquero

 

 

 

 

 

 

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