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Twisted Sister

La Riviera. 2 de abril de 2004

Se esperaba un verdadero y entrañable espectáculo heavy metal ochentero. Y así fue: lo que tiene de particular la “comunidad” heavy frente a otras es que mantiene una fidelidad especial para con sus grupos muy por encima de los años. Esto volvió a demostrarse con el llenazo absoluto de los americanos Twisted Sister en La Riviera. Desde el pelotazo de este grupo en los 80 ha llovido mucho, pero, aun así, en la sala se dio cita mucha gente de la época, mucho joven a quien le gusta mirar al pasado y mucho curioso de la estética más glam.

El grupo entró pisando fuerte el escenario y llamó la atención que para ellos, literalmente, no pasan las décadas: es el público el que viaja en el tiempo. Allí estaban, fieles a una estética que, como funciona, no necesita cambios. Rápidamente un Dee Snider, con cuerpo en plena forma, travestido y pintado a lo glamie, llenaba la escena como un torbellino. Con su esencia de “entertainment” y sus monólogos logró captar sin problemas la atención del respetable.

Twisted Sister no destacan por su maestría musical o su originalidad, pero sí por ser divertidos, algo que tampoco es fácil. Las canciones, con toque ramoniano, rápidas, cortas y de estribillos pegadizos, lograron mover al público congregado, y buen ejemplo de ello fue el “I wanna rock” en el que Snider (apoyado en la traducción por el divertido guitarrista Fingers Ojeda) logró que la sala entera, puño en alto, se desgañitara en gritos y cantase un “cumpleaños feliz” al técnico de sonido.

Vestidos con sus trajes deliciosamente horteras, todos los miembros originarios de la formación mostraron buen rollo y complicidad y que siguen manteniéndose en forma aunque su música y su directo sean casi los mismos que hace veinte años. Para quien los hubiera visto anteriormente el concierto no aportó ninguna novedad, y ésta fue la queja generalizada entre los seguidores más veteranos. Para quienes veían a la banda por primera vez el espectáculo, sin embargo, resultó divertido y más que curioso. En el repertorio no faltaron, como era de suponer, los temas más reconocidos de la formación: “We’re gonna take it”, “I believe in rock&roll”, “You want what we got”… En resumen, mucho rock’n’roll materializado en temas cortos y sin complicaciones, pero tocados con gancho a cargo de la guitarra de Jay Jay French y el bajo de Mark Mendoza. Aunque se echó en falta “Come out and play”, tema que ellos convirtieron en seña de identidad, el concierto estuvo completito, con ritmo, risas y buenas vibraciones entre banda y público, sin engaños ni novedades. Se despidieron con “S.M.F.” advirtiendo que volverían pronto y poniendo punto y final a un viaje en el tiempo.

Gemma Sanz

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