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Sky Saxon & The Seeds

El Sol. 18 de marzo de 2004

Venían de gira europea presentando “el mejor disco de The Seeds en treinta años”, el que han titulado “Red planet, the visitors: Sky Saxon and The Seeds”. También era una vuelta a los escenarios para Saxon mientras que para otros muchos suponía un descubrimiento, una primera vez.

Ya se sabía que este señor (en el pasaporte Richard Marsh) es un superviviente de los años más hippies del rock and roll (su carrera más brillante la encontrarás entre el 66 y el 69), que es pieza fundamental a la hora de entender el devenir del garage rock y su encoñamiento con la psicodelia en los años sesenta en los EE.UU., un fiel defensor del flower power tiznado con grasa de Harley. Sabíamos de sobra que se trataba de un enviado a la tierra como valedor del cosmic rock and roll al que tanto aportaría, siguiendo su senda, entre otros, Rocky Erickson. También se conocía que es pieza a consultar al empezar la irrupción del punk en la música rock americana… En fin: que estábamos ante un alquimista de serie B cuyo título se lo había ganado por tratarlo todo y siempre desde un prisma tan discreto como particular. Sky dice que actualmente vive en Hawai y recomienda que todo el mundo se haga vegetariano. Además (¡temblad!) dice que su rock, desde hace años, es una búsqueda constante de Dios, un tratar de alcanzar el cielo dejando de ser prisioneros de la tierra… Es lo que tienen estos artistas tan carismáticos.

Los Seeds que nos visitaban, está claro, no eran los originales, pero sí resultaron una banda cualificada para acompañar el feeling de este compositor, fijado a estas alturas en actualizar algunos de sus clásicos como “Pushing too hard” o “Try to understand”, pero también con redaños suficientes como para defender su nuevo disco. Los riffs de guitarra, sustento de muchas de sus composiciones, sabían a gloria. Con larga melena oscura, gafas en sintonía y un aspecto menudo, el gran Sky Saxon provocó los bailes de la concurrencia, numerosa, dejándose ayudar (como en sus buenas épocas) por el sonido del Hammond y una banda al uso compuesta por sus acompañantes en el nuevo trabajo discográfico. Resultó un concierto de rock perpetrado por alguien que sabe mucho de esto: nada de una actitud condescendiente apoyada en su propia leyenda, un trozo de la historia del rock contemporáneo.

Turrón & Babas

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