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Jon Spencer Blues Explosion + Soledad Brothers

La Riviera. 25 de marzo de 2004

Cuando entrábamos ya estaban los Soledad Brothers atijeretando con su incandescente y monolítico blues rock al personal, que no llenaría más que media sala durante toda la velada. Los tres de Ohio saben baldear un cóctel monolítico que obvia como instrumento al bajo (lo mismo que la Blues Explosion), pero éstos limpian logrando un cálido y reluciente grano. Sus canciones transcurren por el blues, se alteran por los riffs más rockeros y cortantes y se recrean gracias a la polifacética función de Oliver Henry, multiinstrumentista de la banda. Que cuajen entre el público sólo depende del próximo disco, es decir, que llegue pronto y que la gente, para entonces, no se olvide y sólo vuelva la cara a las piruetas sonoras de, por ejemplo, los White Stripes (por cierto, que Jack White les produjo su primero).

Antes de eso nos contaron que había actuado Bob Log III, extraño contubernio mutante proveniente de las Américas. Dicen que es uno de los pocos artistas actuales que escucha Tom Waits, que de pequeño le transplantaron una mano de mono y que sale a sus actuaciones él solito, ataviado con un casco integral. Una pena perdérnoslo.

A la zaga salían los señores Spencer, Bauer y Simmins a defender su territorio. Su presentación en Madrid de “Plastic fang”, en este mismo redil en noviembre del 2002, nos había dejado insatisfechos, pero… ¡caramba! Los chavales volvieron a pisar el acelerador y, sin haber sacado aún su nuevo disco, se mostraron redimidos en nuestra modesta opinión. Una vez más sobresalió la actitud que, sumada a su milimétrica forma de articular sus canciones, da como consecuencia un set sin fisuras ni distracciones superfluas. ¡Es sólo blues rock! Su traca musical castigó de nuevo haciéndonos volar con ese violento vaivén que escarba las tumbas del blues para incinerarlas en el horno del punk rock no sin antes quitarse ardientes jirones de funk o costras de rockabilly. Su particular ventilador ya tiene un repertorio curtido, con unos dejes llenos de ticks personales que enamoran nada más degustarlos.

Como maestro de ceremonias, un siempre coqueto y conjuntado Jon, genio y figura, a hombros de su guitarra y como conductor del trolebús ese pedazo de batería que es Russell Simmins.

Terminaron con una versión de los Beatles; ellos tienen groove para eso y lo que les plazca.

Turrón & Babas

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