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Loquillo vuelve a reinventar su personaje en “Arte y ensayo”. Mayo de 2004

El final de la trilogía

No estamos ante un primerizo, ni ante una “nueva sensación”, ni ante el “grupo del momento”. Cuando Loquillo hace un disco éste tiene siempre un número importante de papeletas para pasar a ser historia dentro de la tómbola del rock español. No obstante, hablamos de los pocos (¿único?) artistas que, con una carrera de más de veinticinco años, siempre ha estado innovando dentro de su personaje atreviéndose a aceptar nuevos retos. Admitámoslo: Loquillo es una puta “rock’n’roll star”.

Primer prólogo

Loquillo vuelve a grabar con los Trogloditas. Ricard Puigdomenech desapareció y Guille Martín pasa a formar parte de la banda, aunque su incorporación es posterior a la grabación de “Arte y ensayo”. El disco supone el fin de la trilogía del “Loco” con Jaime Stinus como productor, una trilogía que supuso su salida del área cantautoril e intimista y su vuelta al ruedo del rock’n’roll.

Segundo prólogo

El “Loco” (José María Sanz en los papeles oficiales) sigue en sus trece: una estrella del rock’n’roll es, ante todo, una estrella, no un tío que, después de ir al gimnasio, se sube al escenario con la misma camiseta y que, después de un concierto, te deja igual que cuando entraste. Si él quiere ser una estrella necesita una banda de estrellas. Es capaz de depurar a los Trogloditas todo lo necesario para que la banda sea capaz de respaldar un proyecto que “siempre sea diferente”.

Introducción

Hotel Fénix, en Madrid. Loquillo busca el minibar de la habitación para poderse tomar una minibotella de whisky después de todo un día dándole a la húmeda ante periodistas de todo tipo. Se tumba en el diván mientras su gabán descansa en la cama. Enchufo el magnetofón.

Resumen del primer y segundo capítulo

Preguntas de rigor. Xavi Tacker abandona a los “Troglos” porque “está enfermo. La vida te da dos oportunidades y si a los 42 años no has aprendido… Esto no es una ONG: no podemos parar”. “Arte y ensayo” es un álbum, ante todo, de “rock español”, como siempre. Tiene diez canciones originales y una versión castellanizada de The Clash. “’Cuero español’ era la vuelta de la banda después de haber hecho un disco de swing y uno de poesía; ‘Feo, fuerte y formal’ supuso la vuelta a las compañías discográficas y las giras; ‘Arte y ensayo’ es el cierre del círculo. Hay equipo, compañía, presupuesto, avance en sonido y producción y, sobre todo, alejamiento de los cánones del rock actual. Demasiada gente se nos estaba acercando y había que dar un salto. ‘Arte y ensayo’ no es más… Moderno no es la palabra. El tema era sacar al grupo del ‘sonido Troglodita’, dar un paso más. La salida de Ricard y la entrada de Igor es determinante: ha rejuvenecido la banda. Quería ir a un rock distinto y con Ricard no podía. Es el primer disco que hago completamente con Igor”. Asombroso: el “Loco” parece hasta humilde. Concede espacio en sus palabras (y no poco) a lo que supuso la entrada de Igor Pascual (ex-líder de los asturianos Babylon Chat) en los “Troglos”. En algunos momentos de la charla el “Loco” parece un vampiro e Igor la sangre fresca que él necesitaba para vivir: “El disco estaba escrito hace dos años, pero le faltaba la envoltura. Igor y Gabriel Sopeña me la han dado. Durante el tiempo en el que he hecho estos tres discos he estado buscando la banda. Tenía lastres y me faltaba energía nueva. En este ciclo lo que ha caído ha caído y lo que ha llegado ha llegado. He resituado al grupo en el concepto de giras y compañías y he obtenido el presupuesto que necesitaba”.

Segundo capítulo: La evolución

-- ¿Y entonces?

-- “No quería hacer otra vez un ‘disco de rock’. Quería meter todas mis influencias en un solo disco. En España todas las bandas de rock se parecen a los Stones o a Bruce Springsteen, pero hay más cosas. Cuando todo el mundo va por ese camino hay que ir por otro. Stinus es el que ha seguido esa progresión”.

-- El productor.

-- “Igor tiene un planteamiento del rock distinto al mío: es más joven, pero viene de la misma escuela. Jaime Stinus hace de nexo entre una generación y otra. Somos el pasado, presente y futuro. Yo he buscado a los actores de esta película. El protagonista de la película es siempre el director. Yo me he buscado los actores y los he colocado en su papel”.

-- ¿Y cómo ha salido la peli?

-- “Más personal. Quería un disco con todas mis influencias, desde Roxy Music a Lou Reed, desde David Bowie al rock francés. Lo que yo soy lo he puesto aquí. Con todo, somos un grupo de rock español y sólo yo puedo hacer un disco como éste porque siempre me planteo ir más allá”.

-- ¿Más allá?

-- “Me he reinventado otra vez. El disco no es conceptual, pero sí tiene un concepto. El Loquillo que conocéis y el personaje que representa Loquillo cada vez están más cerca. Habrá un momento en que coincidan”.

-- ¿Te refieres a que, en “Arte y ensayo”, se empiezan a dar la mano el Loquillo de “Cuero español” (00) o “Feo, fuerte y formal” (01) y el que hizo “Con elegancia” (98) o “La vida por delante” (94)?

-- “He cultivado dos personajes que han ido evolucionando. Al hacer un edificio puedes empezar de mano de obra o estudiando arquitectura. En este caso es como si yo hubiera hecho las dos cosas a la vez y, con el tiempo, hubiera juntado las dos tendencias. No ha sido forzado. ‘Morir en primavera’ lo hice a los dieciséis años. Desde entonces he aprendido un huevo y ese aprendizaje me ha llevado hasta aquí. En mi obra hay referencias muy claras que apuntan a una obra como ‘Arte y ensayo’: el vídeo de ‘Cadillac solitario’ (89) rememoraba la nouvelle vage francesa y en el disco anterior estaba ‘La mala reputación’ de Brassens. La referencia cinematográfica y la intelectual ya las he cultivado y esto no deja de ser el resultado de aquello. Si no hubiera hecho aquello ahora no habría este resultado”.

-- Entonces…

-- “Estaba buscado: el sacar las posibilidades del personaje de ‘Con elegancia’ pero con el envoltorio del rock. Para hacer esa travesía tienes que pasar por todo eso y tener a tu lado a gente que favorezca esa evolución”.

Tercer capítulo: La película

Once cortes. “Once cortos” come le gusta decir al larguirucho catalán. Un álbum que se abre con la clásica (y nunca innecesaria) declaración de principios que da título al álbum (“no grabo discos/ hago películas”), una bandera a favor del rock’n’roll en tiempos de dureza para el género (“Rock&roll actitud”), una semblanza de la dificultad de vivir (“Hijos de nadie”), un retrato en blanco y negro (“Corre, rocker, corre”) y una mirada atrás (“Malas compañías”). Cine negro americano, cine de autor francés. Un lamento (“Restos de serie”), un retrato generacional (“Personajes de Fitzgerald”), una herida en el costado (“Tiro de gracia”) y una reivindicación (“Veteranos”). La versión (“Luché contra le ley”) y el homenaje (“Johnny et Silvie”). Títulos de crédito. Abandono del cine. En la portada un guiño a Cassavettes y en el interior efluvios de la cinematográfica nouvelle vage.

Me encantaría hablar de cine, pero dispongo de tiempo limitado.

-- En “Rock&roll actitud” y “Veteranos” reivindicas la veteranía en esto del rock.

-- “Sí, ¿y?”

-- ¿Qué te parecen grupos jóvenes como Marea o Sôber?

-- “Nunca opino sobre gente más joven que yo”.

-- “Corre rocker” es el título del libro que escribió Sabino Méndez sobre su época en los “Troglos”.

-- “La canción no tiene nada que ver. En el año 80 escribí ‘Rocker’ con Carlos Segarra y el estribillo decía ‘Corre, rocker’. Son cosas diferentes”.

-- ¿No hablas de Sabino en “Personajes de Fitzgerald” (“Pinta sus uñas de negro putón/ esperando la puesta de sol/ su nombre fue una institución/ en el circo del rock&roll/…/ Tuvo su momento de gloria/ un secundario papel en la historia”)?

-- “Tampoco: hace alusión a tres personajes de una generación que tuvieron sus momentos de gloria: el tío que tuvo un éxito y aún sigue con la misma ropa y en los mismos bares; la groupie que, después de tirarse a todos, está buscando su lugar en el mundo, y el periodista que escribía en fanzines superauténticos y acaba haciendo prensa rosa. A todos esos personajes les conocéis, gente a la que se las ha pasado el arroz y que no han crecido. Basta salir una noche, ir a un par de bares y ver a un montón de personajes así. No escribí pensando en alguien en concreto. Son personajes que hace diez años no existían pero ahora sí”.

-- El disco supone, otra vez, un cambio de compañía…

-- “Mi paso por las discográficas siempre ha sido torrencial”.

-- Por lo menos por la última. Sólo hiciste allí “Feo, fuerte y formal”…

-- “No querían sacar la banda sonora de ‘Mujeres en pie de guerra’ (primer documental dirigido por Loquillo) y pedí la cuenta. Ya no discuto: no me cabreo ni me cago en nadie. Pagué los ocho millones y medio y me he ido”.

-- A Dro, con la que empezaste…

-- “El asesino siempre vuelve al lugar del crimen. En veinte años no he tenido ningún contrato con Dro y he seguido recibiendo mis royalties. Hay confianza, y eso dice mucho”.

-- ¿Es bueno?

-- “Ahora tengo presupuesto. Con un presupuesto ínfimo no puedes ir más allá. Si quieres sonar como los discos anglosajones necesitas unos mínimos. En los discos anglosajones los grupos no tocan, todo es producción. Yo tengo una banda excelente que, bien producida y bien tratada, se pone al día”.

-- Hablabas de un camino: de recuperar a la banda, de volver a meter el grupo en el círculo de las compañías… Cada uno de los discos de esta “trilogía” ha tenido una banda diferente y una compañía distinta.

-- “Ahora las discográficas están soltando lastre. Tienen que quedar los más fuertes y quienes no lo sean se irán. Parece que todo se rompe, pero lo cierto es que todo se está recolocando. Puedes ver cuántos artistas que tuvieron éxito hace un par de años aún están activos”.

-- ¿Pierden el respeto a los artistas?

-- “A mí no me han perdido el respeto. Siempre he buscado algo más y he hecho discos de un modo profesional. A otros que se han dedicado a vivir de la sopa boba sí han terminado perdiéndoles el respeto. La falta de respeto de antes era de gente de cincuenta años que no te entendía y ahora es de gente de tu edad. Antes acababas a hostias y ahora ni discutes: es una pérdida de energía tal que merece la pena negociar”.

-- ¿Qué quieres decir?

-- “Los managers a la antigua, la gente que sableaba bajo mano quedándose con dinero que, en teoría, eran gastos de estudio… Esa manera de trabajar ha terminado. Eso ya no es rentable ni para la compañía ni para el artista. La compañía no va a quedar mal contigo porque sabe que siempre puede recuperar esos discos y lanzarlos dentro de dos años. Hay artistas a los que se les ha perdido el respeto porque ellos mismos se lo han buscado”.

-- ¿Ya no hay enemigos?

-- “Si no los hay se buscan. Son el mal necesario, la excusa para seguir funcionando”.

Cuarto capítulo: Loquillo en blanco y negro

Las dudas están aclaradas y tenemos tiempo. Cada uno con su whisky, la conversación deriva: cine, anécdotas, esperanzas… y hasta meteduras de pata.

-- “Siempre he dicho que en este país los discos tienen que ser más caros. No entiendo por qué tenemos que ser los cutres”.

-- Antes lo defendías diciendo que los gastos de promoción en un disco nacional eran más altos que en uno de fuera. Casi tenía más sentido.

-- “¡Y es que es cierto! En España parece que, si quieres salir en el dominical de un periódico, tienes que desengancharte de las drogas o algo así. Voy a anunciar que me he enganchado al caballo, a ver si salgo”.

-- Sigo sin entender lo del precio de los discos…

-- “No se puede comparar el álbum de una sinfónica con cuarenta músicos con uno de un tío que coge un ordenador y hace un disco. Hay personas que están haciendo un trabajo y que tienen derecho a cobrar. Es una cosa casi sindical. Ahora se ha llegado al caso de que un disco es una mierda metida en un plástico”.

-- Quizás la gente no valora un disco del mismo modo que antes…

-- “Yo compro un disco porque puedo tocarlo. No me voy a bajar música de Internet porque no la puedo tocar. La base del rock es tocar. Admiro a quienes roban porque implica algo, pero lo de la piratería no es robar. Es pegarte una hostia en la calle y decirte: ‘eres idiota’”.

-- Tú sueles decir (lo has dicho hace un momento) que el rock español abunda en la cutrez…

-- “Y es cierto, hay gente que sigue pensando que salir de bolo supone ponerse hasta el culo. No entienden que tienes que dar espectáculo, buen sonido, buenas luces. En el rock español todavía hay camioneros que hacen el sonido. Es ilógico que se siga funcionando así cuando hay los cachés que hay, que no son nada cutres”.

-- Y tú no eres así, claro…

-- “Yo me considero exclusivo. No quiero gustar a una mayoría. Yo nunca iría a ver a un grupo que me dice que es como yo. Si es así, ¿para qué voy a pagar? Yo quiero ver algo diferente”.

-- ¿Es por eso por lo que vas a presentar las nuevas canciones, en Madrid, en un teatro?

-- “No. Eso no ha sido idea mía y no me gusta. El teatro es contención, no expulsión. El rock’n’roll es lo contrario. Ir a un teatro a hacer rock no me parece lo adecuado. Yo he hecho giras de teatros cantando poesía, pero hacer rock en un teatro es de paleto. En Barcelona hay gente que va al Palau de la Música con un grupo de rock, como si el marco aportara nivel. Lo respeto, pero es una paletada porque ahora va al Palau cualquiera que lo alquile pagando un kilo y medio, hasta los Pecos. No implica ni identifica nada. En un teatro la gente no puede fumar, no puede beber… como distorsiones un poco de más, petas todo… Cada sitio tiene su cosa. Y no es por ortodoxia: siempre he dicho que los pabellones de deportes son para hacer deporte y los frontones para jugar al frontón, no para hacer conciertos de rock”.

-- ¿Proyectos?

-- “La banda sonora de ‘Mujeres en pie de guerra’ saldrá después del verano. También estoy trabajando en un nuevo álbum con Gabriel Sopeña sobre la poesía de Luis Alberto de Cuenca. Era un proyecto que teníamos en mente pero que quería hacer cuando él abandonara su cargo político”.

-- Vale. Mientras, veré cómo te lo haces en directo.

E.P.

Loquillo y Trogloditas. “Arte y ensayo”. Dro

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