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Luis Gago. Junio de 2004

Contando historias entre el humo y el licor

Luis Gago tiene una innegable vocación de “crooner”. Sus densas historias apuran vasos de licor y se susurran en callejones oscuros. El halo cabaretero, el aroma jazzy, colillas de tabaco y medias de seda. “Me gustan artistas aparentemente tan distantes como Eddie Bocage y Chavela Vargas”, confiesa este joven gallego de voz arrocada. “No soy nada cerrado: me gustan demasiados. Supongo que, simplemente, tengo las mismas influencias que cualquier hijo de vecino con una sensibilidad y gustos musicales similares a los míos. A Dylan y Waits desde luego que les admiro: son superiores en lo que hacen. No creo tener referentes musicales estatales porque no los he buscado. De lo que sí estoy seguro es de con quién comparto gustos o referentes. Me gusten o no me gusten, respeto mucho a quienes hacen un trabajo honesto, sincero y creíble, a quienes, cuando hacen música, sólo les preocupa la música que hacen. Admiro a quienes no te queda más remedio que admirar, gente como Quique González. Me resulta mucho más fácil concretar a quienes no soporto”.

Su disco de debut se titula “Cómo está el patio” y, en él, la rasposa garganta de Luis se hace acompañar de una impresionante nómina de músicos, que incluye teclados y vientos, con lo que se logra aún más esa atmósfera de complicidad que envuelve todo el disco. “Tengo un pequeño estudio en casa, así que los temas se los entrego a Pepe Sánchez, mi productor, muy acabados. Después ambos los revisamos. En ocasiones, lo que tengo en la cabeza no se ajusta del todo a lo que he podido plasmar: no soy precisamente un gran instrumentista. Afortunadamente, Pepe me tiene muy calado, respeta mis intenciones y tiene los conocimientos y la experiencia que a mí me faltan; él es la pieza clave en este proceso. A los músicos les entregó simplemente una copia de la maqueta y, ya en el estudio, unas partituras muy básicas. No hicimos ensayos, grabamos las bases en directo, usamos bobina, descartamos los ordenadores… No se ha editado nada: lo que se escucha es lo que se ha tocado. ¿Qué más puedo decir de los músicos? Que no tengo suficiente categoría para complicarles la vida”. Honesto y realista, Luis sabe de la dificultad que entraña ser un cantautor novel y pretender liar a una banda de estudio al completo para acompañarse en directo. “Habrá que esperar para saberlo. Por el momento, estoy acabando los arreglos de los temas del segundo disco y espero poder grabarlo durante los próximos meses. Además, ocupo mi tiempo en otra posible coproducción con Pepe e intentaremos realizar también algún vídeoclip mientras colaboro en otros pequeños proyectos que están sobre la mesa. Esto me sitúa aproximadamente en septiembre para comenzar a rodar por ahí, así que veremos qué compromisos tienen los músicos por esas fechas; quizá haya algún cambio en la banda, no lo sé. También estaremos condicionados, ¿cómo no?, por el jodido apartado económico. Lo que tengo claro es que lo que hago en el estudio es para que crezca en directo. Si quisiese salir con un trío hubiese grabado temas pensados o adaptados para un trío. Intento buscar soluciones”.

Mientras llega la propuesta del señor Gago en directo, queda disfrutar de un disco que dice mucho de las intenciones del autor (esperemos que el futuro depare aún una propuesta más concreta y afilada, más pegadiza quizás, pues no hay demasiados autores estatales que cultiven este fructífero campo).Un trabajo que tiene un cierto aire cinematográfico (de películas de blanco y negro, de gansters, de chicas perversas…). “Lo del ‘aire cinematográfico’ puede deberse a mi forma de expresarme. Si un texto no me dice nada sin música paso de ponérsela y, si se la pongo, intento crear un ambiente que, sumado al texto, refuerce o matice lo que cuento de forma que quien me escuche pueda, si lo intenta, visualizar una escena. Esto es importante para mí porque no me considero un cantante salvo porque canto. Además, no soporto las canciones estúpidas. Si por curiosidad escucháis las listas, la mayor parte de las canciones son un estribillo que se repite hasta la saciedad… con letras y ritmos infantiles. Esta fobia es reciente: antes la proporción era más correcta y por lo tanto más soportable. Con el cine pasa lo mismo: para ver un par de pelis decentes a la semana tienes que tener un buen videoclub a mano. Tengo opinión, pero no creo que tenga criterio sobre cine: veo de todo y reconozco que, en ocasiones, me he tragado algo que podría considerarse el equivalente al disco de Ernesto Neira. Bueno: no tanto”.

Kike Babas & Kike Turrón