Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Costorico. Junio de 2004

Sin perder el jugo

Son una prole saltimbanqui que se ha curtido por los escenarios de la vida hasta llegar a la materialización de su primer CD (“El patio”), un artefacto colorista que funde la rumba de barrio con los destellos afros y el reggae de ciudad con la copiosa propina de los ritmos cubanos. Envuelto en celofán naif, agradecido a la pacha mama pero, sobre todo, lleno del sabor que ya nos descubrieran hace años Trimelón de Naranjus o Color Humano y que han seguido utilizando en sus guisos gente como Cheb Balowsky. Su lugar de origen, para mayor coincidencia, es la cosmopolita Barcelona. “En Barcelona hay mucha variedad cultural, corrientes musicales o estéticas muy variadas”, dicen.

Aclaradas las fiesteras, arrabaleras y antiglobalizadoras intenciones de Costorico, pasemos a ver cómo se las apañaron para enlatar su música en un estudio: “el estudio nos ha traído momentos muy especiales y emociones nuevas para todos. Ha sido una gran experiencia muy positiva en todos los sentidos. Estábamos poniendo cada uno lo suyo para parir algo de todos con mucha ilusión… Todo lo que aprendes grabando un primer disco se queda para siempre”. Para el nutrido combo, de vocación callejera y de intenciones honestas, estar grabando con una compañía es un paso inesperado, aunque reconocen que ellos no nutren su espíritu a cuenta de contratos discográficos. “Creo que no llegas a pensar en ‘hasta dónde’ sino en ‘si das los pasos y en cómo llegan las cosas’. Tener la oportunidad de viajar, por ejemplo: en el primer verano de Costorico nos invitaron a Mostar y fue increíble, una gran suerte que llegó y que, seguramente, nos empujó mucho de entrada. De alguna manera engordó nuestras ganas”. A propósito de esto hacen sus cavilaciones sobre la profesionalización que puede significar tener un disco publicado: “Nosotros no cambiamos la esencia o el mensaje (eso no puede perderse), pero sí nos gusta jugar con la música. Es ahí donde damos cuerda a las canciones que crecen o cambian con nosotros y vivimos lo que es Costorico. Es importante no quedarse parado ni perder el jugo”.

De sus letras, cantadas por Meri e Isaac, nos dicen: “queremos transmitir un poco de transparencia, tal vez la vida como la vemos… Nosotros cantamos estas canciones. Hablan de momentos y son tal cual: nos identificamos con ellas a través de la música. De algún modo, estamos juntos por ellas. Por eso la música es tan grande y estupenda, porque une y transmite. El resultado puede parecer un poco variado y está bien que se mezcle: somos unos cuantos”.

Finalmente se animan a recordarnos sus años de calle, su primeros pasos como grupo: “Hay muchas cosas, aventurillas, y ha sido muy bueno todo este tiempo; nos ha cundido mucho. Todas las historias que hemos pasado juntos han valido la pena y nos han traído hasta aquí. Es muy agradable mirar atrás y parece que ha pasado sólo un día… Como que paras un momento y está muy presente todo. A veces te pones a recordar aquel cuartucho de ensayo con pulpitos en el rincón y te salen las risillas… Una tajilla, un viaje, el bolo… un montón de cosas buenas”.

Turrón & Babas