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Alto Pakto. Junio de 2004 El hip hop malote
De esta su primera aventura en el estudio dicen que “fue toda una experiencia para nosotros. Pronto repetiremos y esperamos hacerlo con la misma gente porque creemos que nos han sacado jugo. Daremos más de sí en un futuro”. El primer CD de Alto Pakto adolece de linealidad, en lo lírico y en las bases; se trata de un disco un tanto irregular y muy previsible cuyo mejor momento se encuentra en la primera canción. A partir de ahí se repiten los sempiternos cánones que rigen un tema hip hop, algo que la parroquia rapera ya se empieza a quitar de encima. Puede que la culpa de ello haya sido que han sido ellos mismos los encargados de producirlo. “Más o menos nos regimos por los mismos gustos musicales, así que, cuando nos juntamos con las bases de cada uno y nos mostramos las producciones, solemos quedarnos bastante contentos”. Cuando se les pregunta por gustos y preferencias llenan tres renglones con nombres de grupos y artistas guiris (ninguna referencia estatal si exceptuamos la presencia de Mucho Muchacho en la lista). Sin embargo, sí salen otras influencias fuera del género al que se dedican: Portishead, Prodigy o Rage Against the Machine. Les pido que, de los diecinueve temas que han publicado, elijan el que más les gustó. Mientras que uno de los miembros del grupo señala “First attack”, los otros dos tratan de salir airosos de la pregunta: “Pues depende de cada momento de ánimo, porque nos identificamos completamente con todas”. Finalmente, y con el disco publicado en la mano, les pido que repasen, con una anécdota, los pasos transcurridos hasta llegar aquí: “Recuerdo nuestro primer concierto como grupo. Los niños se sabían las letras de las maquetas y estaban como locos dando botes, lo cual nos sorprendió mucho. Siendo el primer directo, eso le sube la moral a uno, aunque también me acuerdo de una tía que un día me estaba rayando en un concierto porque estaba fijándose más en los componentes del grupo por su físico que por su música y no paraba de dar gritos sensuales. Le dije a Pablo que parase el vinilo un momento, me agaché, la acerqué el micrófono para que compartiera con todos lo que estaba diciéndonos y la tía salió por patas del corte. Luego seguimos con el directo”. Kike Buitre
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