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Geoffrey Oryema
No es infrecuente que alguien que se quiera acercar a la música africana, tras escuchar algún álbum de los totems actuales del continente negro, te diga eso de: “esto, de africano, no tiene nada”. Por el motivo que sea (probablemente su poca difusión), demasiada gente piensa que en Africa todavía sólo se toca el tam tam. Lo cierto es que la gran parte de la música africana de la que se puede disponer en nuestro mercado no nos llega directamente desde el sur, sino desde tierras europeas: la gran mayoría de los músicos reconocidos en occidente ha tenido que darse a conocer en Francia y casi todos lo han hecho encontrando una fusión inteligente entre su música nativa y los standards a los que estamos acostumbrados los europeos. Geoffrey Oryema es un claro ejemplo de ello. Oryema tuvo que salir huyendo de Uganda después de que las fuerzas de Idi Amin se llevaran por delante a su padre. Su periplo terminó en París y allí comenzó a hacerse un profesional en el mundo de la música. Desde sus primeras creaciones, su concepto musical ya era mestizo y apasionó a quienes, por entonces, miraban a estos emigrantes como profesores de una nueva estética musical a la que los europeos podíamos acercarnos. Su producción (cuatro álbumes en los 90 y el recopilatorio “African odysseus” en 2002) es simplemente espectacular, y a ella se suma este bellísimo “Words” que muestra cómo, con los mismos medios, se puede hacer música totalmente diferente si atiendes a tu raíz y a tu cultura. Oryema, al haberse desarrollado en Europa, aporta una accesibilidad absoluta a su música, pero no por ello deja de exhibir un universo mágico que todavía no se presiente en la música europea. E.P.
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