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Marea

Palacio Vistalegre. 17 de abril de 2004.

Casi nueve mil personas abarrotaron el Palacio de Vistalegre para poder ver a los reconocidos Marea. Este grupo ha conseguido, en muy poco tiempo, lo que pocos logran: estar arriba en la lista de ventas con su tercer trabajo, “Besos de perro”, y ser disco de oro a tan sólo una semana de lanzar el cuarto, “28.000 puñaladas”.

Bien agradecidos al pueblo madrileño, los navarros no escatimaron y se marcaron un conciertazo de dos horas. No dudaron en poner en escena todos los temas de su último trabajo y tampoco se olvidaron de sus mejores canciones, aquéllas que fueron ganando adeptos paso a paso y disco a disco.

Vestido para la ocasión (chaqueta, sombrero y sin camisa), Kutxi Romero dio la bienvenida a un respetable dominado por los años dorados y con los poros de la piel a flor de rock peleón. Que en el ambiente había muchas ganas de concierto no había duda: una palabra, un acorde y todo el palacio arriba.

Considerados en sus inicios “Alumnos de…”, Marea ha conseguido, en tiempo record, poseer sabor propio. Sus letras callejeras, dolidas, unidas a ritmos y acordes con denominación de origen, no dejan indiferente. Se notaba que era el primer concierto de presentación del nuevo álbum en Madrid y que las pilas de los componentes estaban puestas y dispuestas a descargar. De las canciones recientes, “Hijo de la Inés” hizo corear a todo un público que mostraba, canción a canción, que se las sabía todas. Piñas, bajo en mano, sacó al tendido su faceta más escondida de vocalista cumpliendo con carisma y con nota en temas como “Culo de lombriz” y dando, de paso, un kit-kat a Kutxi en la voz.

Para el final quedaron sus temas más esperados. Su canción estandarte, “Marea”, ponía el punto y seguido a una primera despedida. Como nada es gratis, el respetable consiguió, a base de aplaudir con rabia, ganar más tiempo a estos chicos de agua salada y disfrutar de “Como los trioleros”, aunque, sin duda, la más celebrada fue aquélla que no es de nadie y que nos define un poco a todos, ya que, como Kutxi recordó, “No olvidéis que soy el perro verde”.

Veintitantos temas, la buena labia de Kutxi, el movimiento contagioso de Piñas y el buen hacer del resto de componentes del grupo convirtieron en real para este concierto aquella frase de “El buen pagado”.

No defraudaron, atraparon y seguro que a más de uno le dejaron exhausta la voz. En fin: que, como en el mar, cuando la Marea sube… arrasa.

Gemma Sanz

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