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Loquillo y Los Trogloditas Teatro Lope de Vega. 26 de abril de 2004. Siempre se agradece que un artista crea en lo que hace; al igual que resulta decepcionante quien se pasa toda la vida cantando lo mismo, reconforta quien, por el contrario, apuesta por lo que escribe y canta en el momento en el que vive. Loquillo parece haberse afianzado en el segundo grupo y, en su más reciente concierto en Madrid, dejó los recuerdos para el baúl y apostó decididamente por el material de su última trilogía discográfica. De las dieciséis canciones que conformaron su repertorio en el Lope de Vega, sólo las tres últimas miraron al pasado, porcentaje que se aumentó ligeramente en los bises al incluir otras cinco en una tanda de diez. El resto de lo interpretado salió directamente de sus tres últimos discos, aquéllos que han conformado la nueva encarnadura de los Trogloditas. El grupo se presentó en un teatro, algo raro en el concepto escénico del catalán, y puede que el hecho también influyera en la elección de repertorio: mucho medio tiempo en la primera parte para soltar el rocanroleo en la traca final. De “Arte y ensayo”, el último trabajo de los “Troglos”, aparecieron hasta siete canciones, demostrando algunas de ellas necesitar algo más de rodaje para convencer en directo. “Cuero español” y “Feo, fuerte y formal”, los otros dos discos de la denominada “trilogía Stinus” (el productor de los tres álbumes), también tuvieron su acertada selección demostrando que, si los autores actuales de la banda están en activo y en buena forma, no hay necesidad de recurrir a los ausentes o retirados que también tienen su parte de historia en el devenir de la banda. Con todo, el concierto fue ciertamente irregular, propio de un principio de gira en el que todavía está todo a falta de ajuste. “La edad de oro”, “El hijo de nadie” o “Feo, fuerte y formal” sonaron compactas y bien aderezadas, mientras que “Cuando fuimos los mejores” o la nueva versión de “Rock’n’roll star” quedaron por debajo de lo esperado. El “Loco”, en su línea, se gustó en el papel de “cantante presentador” con algunos comentarios ocurrentes y otros ciertamente tópicos. Igor Paskual, guitarra y compositor, se ha acoplado ya absolutamente en el grupo y supone la dinamita que necesitan los “Troglos” en escena para recuperar la sangre caliente de Jordi Vila (batería) y Simón Ramírez (bajo). Como complemento apareció un Guille Martín, cuya presencia complementa perfectamente a la banda aun cuando, de momento, parezca más un músico invitado que una pieza frontal del engranaje. Por último, Sergio Fecé, que ejerce desde los teclados, cumplió en su papel aderezando acertadamente las partes más delicadas del repertorio. Por lo mostrado, cabe suponer que el año será ciertamente bueno para el grupo, el cual ha conseguido una transición acertada e inteligente pasando a cantar ahora para personas adultas a las que les sigue gustando el rock’n’roll más clásico. E.P.
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