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J. J. Cale
“Al oeste de Oklahoma hay mucha música country. Y la parte este de Oklahoma está más cerca del Mississippi y hay más músicos de blues. En Tulsa tenemos ambas influencias y también algo de jazz. Supongo que es lo que ha definido mi sonido”. Son palabras de Cale en la nota que acompaña a las copias de promoción de “To Tulsa and back”, la única entrega de J. J. (Jean Jacques) en los últimos ocho años. Y la definición puede ser buena: Cale tiene un estilo absolutamente reconocible aunque la mayor parte de sus canciones clásicas hayan llegado a la popularidad en versiones de otros artistas. Por si alguien todavía no ha colocado al personaje, bastaría decirle que el icónico “Cocaine” que Clapton sigue llevando en su repertorio fue escrito y grabado por Cale en 1974. Otra circunstancia de caracteriza a Cale es que no quiere ser una estrella de esto: se contenta con cobrar sus derechos de autor y hace un álbum cuando le apetece. Eso hace de sus obras discos realmente personales, siempre de corte acústico y absolutamente ausente de hits. Luego vendrán otros y encontrarán la adaptación que convierta en joya a la perla. “To Tulsa and back” mantiene esa tónica: se muestra irregular y aúna piezas interesantes con otras que parecen mal finalizadas. Cale señala que escribe siempre y que guarda sus canciones en un cajón del que sólo las saca cuando va a grabar. Puede que por ello, sus discos, incluido éste, unan canciones de diferentes épocas en las que el autor tiene distintos intereses e inquietudes. “To Tulsa and back” es un disco de folk americano en el que, como dice su protagonista, no falta ni el blues ni el jazz y en el que las cuerdas de las guitarras acústicas se pueden llegar a contar. E.P.
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