|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
The Corrs
Siempre se ha dicho que es bueno para un artista el crecer con su público: no se puede mantener el mismo mensaje (ni en letras ni en música) cuando tienes dieciocho años, te comes el mundo y te posicionas “contra todo”… que cuando has cumplido los treinta, estás pagando la hipoteca, tienes hijos y empiezas a entender a los conservadores. Hay artistas que han sabido ir cambiando su estilo y sus formas manteniendo y aumentando su público según evolucionaban hacia lo adulto. Otros se quedan colgados en sus años dorados y dejan de ser mínimamente creíbles en menos de una década. The Corrs son de los primeros. Con su primer álbum (“Forgiven, not forgotten”, 96) impresionaron con sus formas folkies bien adaptadas al pop. Eran una absoluta sorpresa, pero nadie contaba con que dichas formas pudieran mantenerse durante mucho tiempo cuando el público mayoritario no está acostumbrado a consumir folk en abundancia. A la mayoría de la gente le gusta un poco de sonido exótico, pero con ello parece llenar un cupo que no vuelve a necesitar hasta pasado un buen montón de años. Probablemente, a los miembros de The Corrs les pasó lo mismo: hacer un disco así estaba bien, pero más… cansaba. Los irlandeses han ido cambiando su tesitura a través de sus dos discos posteriores (tienen también un recopilatorio y un “Unplugged”) y ahora su música incorpora bien poco de folk y se sitúa en un pop lánguido y asequible que explota sus mayores virtudes: las voces femeninas y la ascendencia irlandesa. “Borrowed heaven” es un disco de poca sorpresa, lo que coloca ya a Corrs en una sintonía ciertamente plana que, con todo, agrada al público mayoritario. Si eso es lo que se busca, se vuelve a conseguir. E.P.
|