Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Fermín Muguruza

Rivas Vaciamadrid. 22 de mayo de 2004.

Se avecinaba fiesta, y no sólo por lo que suponía poder volver a ver a Fermín Muguruza por estos pagos, sino porque el concierto se había aderezado en formato festivalero con la presencia de BKC, Desechos y una formación local. Y, si bien es cierto que el recinto elegido para el evento (el polideportivo Cerro del Telégrafo) dejó bastante que desear en el asunto del sonido, no es menos cierto que el público congregado se dedicó a gozar desde el primer momento dejando esos asuntos en cartera.

Fermín volvía a Madrid después de haber tenido que suspender sus conciertos programados en la capital en los meses precedentes. La presión realizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo y diferentes organizaciones de signo involucionista sobre las fuerzas de seguridad públicas madrileñas han hecho, por lo que parece, imposible que el músico euskaldún pueda presentarse en esta ciudad sin que quien le albergue sufra las iras de los más tradicionalistas e intolerantes, situación problemática que, repetida en otras capitales, hace que el público tenga enormes problemas para acceder, en directo, al show de uno de los mejores músicos que existen actualmente en nuestra piel de toro. Lamentablemente, y como ha venido pasando durante siglos, los artistas que no comulgan a pie juntillas con quienes dominan los hilos de la sociedad se ven envueltos en continuos problemas para poder expresarse. En este caso, la situación resultaba doblemente triste por cuanto la ciudad de Madrid había sido convertida en una especie de campo de concentración debido a una boda, hecho que provocaba el tener que pasar hasta cuatro controles policiales si se deseaba comprar, por ejemplo, un disco en las tiendas del centro.

Afortunadamente, ante estos hechos, un ayuntamiento como el de Rivas Vaciamadrid permitió la celebración del concierto, un acto que, dados los precedentes, se convirtió no sólo en una actividad netamente reivindicativa, sino en un parámetro considerable a la hora de medir. Tras ver a Fermín y su Kontrabanda en escena uno no puede sino preguntarse cómo, mientras esta formación no puede tocar en Madrid, los escenarios de esta ciudad se plagan con músicos ingleses y norteamericanos que, además de apoyar en muchos casos las actuaciones que sus países están realizando en Irak, se permiten trabajar con unos cachés indecentes en relación a lo que finalmente ofrecen en directo. Fermín se presentó en escena con una macrobanda en la que no faltó sección de viento, teclados, DJ y un par de vocalistas femeninas. El amplísimo crisol sonoro que lanzaron desde su aparición quedó, como ya se ha dicho, atenuado considerablemente por las condiciones acústicas del recinto, si bien, y con todo, se pudo apreciar su excelente nivel y una diferenciación notable con el abundante número de grupos que se presentan hoy en día como “salvadores del futuro de la música”. El irundarra no dudó en ningún momento en complementar sus interpretaciones con arengas cargadas de furia en las que daba las gracias al público asistente y animaba a la sociedad madrileña para resistir ante los embates que, actualmente, ésta sufre por parte de los más intolerantes. Fermín volvió a decantarse contra el terrorismo, sea éste del signo que sea, y no evitó, en ningún momento, recuerdos para las víctimas del 11-M, la sociedad palestina, los civiles iraquíes o el sufrido pueblo saharaui. Los textos de sus canciones (siempre en euskera, aun cuando, de casualidad, aparecen estrofas en otras lenguas) inciden en el hecho y son recibidos por su público con una complicidad evidente, haciéndose notar siempre que, además de un artista, hoy en día Muguruza es un personaje que representa, probablemente sin quererlo, un icono de resistencia ante el pensamiento único que propugnan los medios de comunicación y los políticos.

No fue diferente la actitud y el mensaje que también expusieron BKC y Desechos, bandas con alto contenido reivindicativo en sus letras y con ideas coherentes a la hora de ser expresadas. Con más dolor en el terreno del sonido, ambas bandas supieron llegar con facilidad, interpretar sus canciones con solvencia y torear, en lo posible, con la incongruencia sonora que, en este caso, significaba un recinto deportivo. Más austeros BKC y más consistentes Desechos, ambos desgranaron canciones en las que abunda el hip hop teñido de explosiones electrónicas y mestizas. Fermín, por su parte, exhibió ese híbrido entre reggae, jazz y punk que viene trabajando en sus discos en solitario, un abundante muestrario rítmico que requiere, para ser bien hecho, de un abanico instrumental enorme y de una solidez técnica impresionante. Afortunadamente, sus abundantes años de experiencia le han valido y acierta con plenitud a la hora de elegir sus compañeros de viaje.

E.P. Foto: Vanessa

También este concierto fue prohibido

En las instalaciones del Cerro del Telégrafo pudimos enterarnos de que la celebración del concierto de Fermín, BKC y Desechos también sufrió el habitual acoso que últimamente recibe cada convocatoria en la que aparece programado el músico vasco. Dicha información saltó a la prensa el martes 25 con la publicación de que la Consejería de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid tenía previsto expedientar al Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid por permitir la celebración del concierto una vez se le había negado a éste el permiso correspondiente. Del mismo modo, los promotores del evento, La Dinamo, también se veían amenazados por el mismo motivo.

Según la citada Consejería, se había comunicado tanto al alcalde de Rivas Vaciamadrid como a los promotores la prohibición expresa del concierto un día antes de que éste se celebrara. El motivo argumentado era haber presentado la solicitud de realización del mismo fuera de plazo y que “en los medios de comunicación” (no se especificaba cuáles) se había informado que el “carácter y naturaleza de los actos podría suponer una vulneración de los valores y normas de convivencia propugnados en nuestra Constitución”.

Al día siguiente de saltar la noticia a la prensa La Dinamo hizo público un comunicado en el que aclaraba los hechos y justificaba la no suspensión del concierto dada el poco tiempo con el que la Consejería había avisado de su prohibición. Según los organizadores, “la Comunidad en ningún momento dispuso los medios materiales necesarios para suspender, con garantías de que no se produjeran incidentes, un concierto del que se habían vendido dos mil entradas. En este sentido, nuestra decisión (…) fue, sencillamente, un acto de responsabilidad”. La Dinamo anunciaba también su decisión de presentar denuncia contra el Consejero de Relaciones con la Administración de Justicia de la Comunidad por un posible delito de calumnias dado que éste acusó a los organizadores del evento de vulnerar los valores constitucionales.

Nosotros, desde aquí, no podemos sino sentirnos obnubilados y asombrados. En los ejemplares de la Constitución Española de los que disponemos no aparece nada relativo a prohibir conciertos y, sin embargo, hay un artículo completo dedicado a la libertad de expresión. Obviamente, el señor Alfredo Prada Presa, vicepresidente segundo del Gobierno de la Comunidad y Consejero de Justicia e Interior, hace de la misma una lectura indebida o equivoca incompetentemente los hechos. En el concierto citado no hubo, ni por asomo, nada que pudiera dañar o entorpecer ningún “valor” o “norma de convivencia”. Más bien al contrario.

E.P.

Fermín Muguruza acaba de publicar "Kontrabanda"

Arriba