Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Los Suaves

Macumba. 16 de enero de 2004

Hay personas que no pueden dejar el rock. Probablemente, muchas de ellas no dudaron en asistir a la cita con el grupo gallego rockero por excelencia y por derecho, Los Suaves, quienes han iniciado hace pocas semanas la gira de presentación de su último y noveno disco (“Si yo fuera Dios”) y en Madrid se presentaron en Macumba ante más de mil personas dispuestas a recibir “malas noticias” siempre que saliesen de la voz desgarrada del viejo Yosi. Pasadas las nueve y media de la noche, Charly, Alberto, Tino, Fernando y el incombustible vocalista aterrizaban sobre el escenario para hacer lo que mejor saben: rock’n’roll. Acordes inconfundibles hicieron levitar a los allí presentes, incondicionales preparados para un concierto cañero que estaría repleto de grandes clásicos acumulados por los orensanos en más de veinte años de carrera.

La primera alegría de la noche se produjo cuando se pudo ver a un Yosi muy en forma, con una fuerza y unas ganas que le aguantaron hasta el final del concierto. El resto lo puso una banda y un repertorio que son un clásico del rock español más castizo. Temas como “Maldita sea mi suerte”, “Preparados para el rock and roll”l, o “Peligrosa María” fueron coreadas por un más que entregado respetable que demuestra por qué Los Suaves son considerados unos grandes en su profesión sin necesidad de apoyos mediáticos o ventas de discos millonarias.

Con “Dolores se llamaba Lola”, un autentico himno intergeneracional, el grupo hizo la primera despedida de Madrid como siempre, acompañados de la bandera de la Comunidad y de sus dos eternas camaradas (la gallega y la que luce el emblema de la banda). Pero el concierto no había llegado a su fin: faltaban por tocar temas nuevos, como la intensa (y con abundante esencia gallega) “Mi casa” o el clásico “No puedo dejar el rock”, y guiños a la actualidad deportiva (Yosi lució una camiseta atlética que se quitó para dejar ver otra del Deportivo que dejaba claro que no hay derrota ni Copa del Rey que valga más que la tierra de uno).

Entre chorros de confeti, acordes de Alberto y Fernando y los gritos de su desaforado cantante, el pegadizo “Ya nos vamos” nos daba la pista de que el encuentro estaba a punto de llegar a su fin. Así fue cómo hora y media de concierto dio para más de veinte temas de sonido rockero, guitarreo con clase, voz inconfundible y un directo que, aunque se repita, casi siempre deja satisfecho.

Los Suaves siguen siendo presente y así lo demuestra su último álbum y el directo en el que (poco, la verdad) lo defendieron. Una formación que ha superado baches y que, como el vino, todavía se permite ganar con el tiempo.

Gemma Sanz

Arriba