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Orchestra Baobab Aqualung. 10 de enero de 2004 A principios de siglo, Youssou N’Dour se empeñó en sacar a la Orchestra Baobab de su ostracismo. El descomunal combo llevaba más de diez años sin aparecer, sin pisar un escenario y sin grabar un disco. Sería una deuda de honor: la aparición de N’Dour dentro del ambiente musical senegalés, con el mbalax debajo del brazo y con un concepto panafricano mucho más vitalista que lo que ofrecía la Baobab, hizo perder a éstos, poco a poco, el favor de la población senegalesa. Ellos habían sido los dioses haciendo bailar a la gente con una revolucionaria fusión que introducía, entre los ritmos populares de los griots, lo heredado de la música cubana. N’Dour pasó de lo último y ahondó en lo primero: reivindicó el wolof y miró a Europa en lugar de América. Se hizo el auténtico amo dentro del Africa noroccidental. En 2001 Youssou propuso a los antiguos Baobab producirles un disco. El hecho animó lo suficiente a alguno de los clásicos músicos como para volver a reunirse. El álbum se llamó “Specialist in all styles”, se publicó en el sello de N’Dour y recuperó muchos de los éxitos de la orquesta pasados por un tamiz actual. Con ese material, el combo salió a la carretera para reverdecer laureles. El año pasado se vinieron por aquí y la repercusión fue tan buena que han vuelto a repetir abordando una sala de mayor aforo. En Aqualung se pudo contemplar a una Orchestra que no trata de vivir del pasado, sino de recuperar un concepto musical que, a estas alturas, no resulta ni la mitad de revolucionario que cuando apareció. Hoy la música cubana nos es tan familiar como el bolero y lo realizado por el octeto senegalés no impacta tanto como lo que nos presentan otros músicos africanos de un talante más dinámico y veloz. Aun así, la música expuesta por el grupo tiene un cariz amigable, con gusto por el baile pero sin explosión de sudor, cierto exotismo que no cae en el turisteo. Todavía llaman la atención sus uniformes (son una orquesta) con las túnicas hasta las rodillas, su fino uso de la percusión o su sutil mestizaje de sonidos. Lo suyo ahora es para escuchar con gusto sentado en una terraza y tomando el aire; no genera el movimiento de caderas extenuante que destilaban hace dos décadas. Siempre recomendables, parecen estar en una nueva rampa de lanzamientos. El hecho de que sus músicos estén ya adentrados en cierta edad no debe implicar que toquen solamente para cuarentones. E.P.
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