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DJ Axular
Este personaje es el que se encarga de machacar los oídos y los cuerpos de la gente en la discoteca Txitxarro. Es de Mutriku y pretende aportar al techno habitual una nota de color étnico apoyada en su experiencia como percusionista. El resultado se concreta en seis piezas (largas) que parten del techno más bailable para ir deambulando, poquito a poco, por terrenos más creativos. Axular juega con líneas melódicas, aporta arreglos vocales y de percusión y deja, en ocasiones, que el propio grito se convierta en un elemento expresivo. La idea es positiva, pero no termina de concretarse en composiciones de entidad. El álbum queda, al final, más como un elemento propio del baile en el que el DJ introduce sus particularidades que como un proyecto propio que aporte particularidades. A ello colabora la duración de las piezas, con amplias introducciones y considerables secuencias que, por repetitivas, hacen que el oyente se vaya del tema y que éste quede únicamente como música ambiental que aporta esencia rítmica. Aun así, la idea es positiva y puede retomarse, pero ganaría con otro planteamiento y con un mayor tratamiento del riff o la melodía. Esta está tan coartada que, en los ocho minutos que puede tener una pieza, apenas dispone de espacio como para calar en el oyente. Enseguida se diluye para que el ritmo programado vuelva a tomar el protagonismo. Este hecho facilita que el disco se utilice, precisamente, para pinchar, dado que es abierto en concepción y poco irritante en el tratamiento sonoro. La duración de las piezas, en este caso, colabora si lo que se desea es mezclarlo con otra cosa o tirar de samplers. E.P.
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