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Al Green

“I can’t stop”. Blue note. Enero de 2004

Pues… muy bien. No me imaginaba yo que un regreso de este calibre fuera a resultar tan agradable. Al Green fue de esos personajes que revitalizaron el soul en los años 70 sirviéndose del entonces recién nacido “sonido Philadelphia”. Junto al productor Willie Mitchell recompuso la escena, se incorporó a los ambientes más mainstream y dio un empuje enorme a la música negra convirtiéndose en un referente esencial tanto para los músicos jóvenes como para los clásicos que se habían quedado anquilosados. Green contó sus álbumes por éxitos hasta que, por esas cosas de la vida, le dio por abrazarse a la religión y se limitó a cantar solamente gospel. El tío lo hacía muy bien, la verdad, pero ya no tenía nada que ver con ese impulso sudoroso y revitalizante que había personificado.

Sus actividades “existencialistas” le tuvieron tan ocupado que, prácticamente, desapareció en la década de los 90 haciendo, muy de vez en cuando, un disco dando gracias a Dios y pidiendo perdón por sus pecados. Ahora reaparece con un concepto absolutamente distinto, dispuesto a recuperar tiempos de juventud y, de nuevo, en tandem con Willie Mitchell. Bien es cierto que este “I can’t stop” no es una explosión rítmica como fueron, en su día, “Gets next to you” (71) o “I’m still in love with you” (72), pero, de todos modos, es un disco de un calibre excelente. Green vuelve a poner sobre el tapete una música encantadora que hoy prácticamente ya no se hace, y eso hace del álbum un valor al alza. Si bien es cierto que no arriesga y que no toma del presente nada que no sean medios técnicos, el caso es que eso poco importa cuando vuelve a poner en nuestra cabeza las bolas de espejos. Puro revival con mucho gusto.

E.P.

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