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Vargas Blues Band Arena. 27 de noviembre de 2003 Tres son los meses que hemos tenido que esperar para poder escuchar en Madrid a la Vargas Blues Band presentando en directo “Chill latin blues”, su último disco. La cita: en la sala Arena; el resultado: un concierto para fans y amantes de los acordes de Javier Vargas dispuestos a disfrutar de todos los temas, uno por uno. Escogiendo la faceta más nacional, el retraso, “Last night” abría a las diez de la noche un concierto que duraría más de dos horas muy bien aprovechadas en veintitrés temas que recorrerían en mayor medida su discografía básica. Incluyeron clásicos como “Blues latino” o “Wahabu” entrelazados con canciones nuevas que dan forma y vida a su último trabajo. Si “Chill latin blues” es el primer disco instrumental de la Vargas Blues Band no es de extrañar que el concierto fuese en más de un 80% de ese modo y que sólo algunos temas como “Texas tango” o “Madrid Memphis” dieran caña y mostraran al blues en su faceta más rockera. Aun así, las quinientas personas que se reunieron para deleitarse con los riffs de Vargas no quedaron decepcionadas, sino más bien engatusadas a fuerza de instrumentales, saxofón, bajo, teclado y batería que impedían al respetable escapar de sonidos hipnóticos más cálidos y tranquilos. Con su condición de banda por delante, Javier Vargas se ha rodeado de muy buena compañía para presentar este nuevo proyecto porque en este último disco no sólo se da una mayor fusión de estilos musicales, sino también un directo diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Las novedades, un saxofón (Gonzalo Palacios) y un teclado (Lucía del Campo) en perfecta sincronía con una batería (Gustavo Segura) suave pero consistente. Un punto fuerte fueron las versiones: la instrumental “Cause we’ve ended as lovers” de Jeff Beck fue tocada con la maestría y fuerza suficiente para sumir al público en un extraño influjo propio de las composiciones más universales, y “Jugo de tomate” de Manal, el primer blues cantado en castellano y uno de los temas más rápidos donde disfrutamos del bajo y la voz grave (más bien acallada en este concierto) de Luis Mayo. El extenso repertorio, melódicamente variado y con sólo dos temas de su último trabajo (“Other vision” y “Vivir al alba”), presentó a una Vargas Blues Band fresca y con ganas de tocar blues, funky, jazz y chill out. En resumen: fusionar música, banda y público. Lo que quedo claro de esta cita es que el dominio de la guitarra de este veterano es incuestionable. Su inquietud en la composición le ha llevado a experimentar con diferentes estilos musicales y así demostrar con claridad por qué es uno de los guitarristas más finos y frescos del panorama musical. Gemma Sanz
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