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Mastretta El Sol. 1 de diciembre de 2003 Era día de fiesta, de cumpleaños, de celebración. El Sol cumplía los veinticinco y era cuestión de festejarlo, máxime teniendo en cuenta lo complicado y difícil que es, en esta ciudad, mantener abierta una sala de conciertos con programación estable. Los responsables y el personal de la sala también estaban de enhorabuena, así que, a la hora de montar un sarao, éste debía de ejercer de referencia, siguiendo la tónica de lo que ha sido El Sol desde que viera la luz. La fiesta se culminaría con un concierto sorpresa que resultó ser, al final… el de Mastretta. Pero no Mastretta en su formato clásico o habitual, no. Un Nacho Mastretta maestro de ceremonias y director de orquesta que serviría de apoyo para el desfile de numerosos amigos y conocidos que siempre han encontrado en El Sol amparo para sus exposiciones. Josele Santiago, Coque Malla, Ajo y Víctor Coyote se dieron una vuelta entre las músicas de Nacho y generaron momentos de ésos que, aparte de otras muchas cosas, son únicos e irrepetibles. El propio Nacho no quiso ser menos que los demás y preparó para su actuación una orquestina plagada de sonidos diversos y ambientada totalmente en el sarao fiestero. Vientos, muchos vientos, fueron derivando el anochecer en un terreno que igual abordaba la música típica de nuestro país que el sabor de los Balcanes. Podíamos aterrizar en un viaje jazzie, recordar el cabaret o volver a los tiempos del vodevil. El, con un acompañamiento nutrido y con su colección de enredos, ejercía de nexo, de acompañante, de director, de animador, de presentador y de lo que hiciera falta, todo en aras de la fiesta y por bien del resultado. Y éste fue el que tenía que ser: un abanico sin fronteras propio de su responsable, un músico que no atiende a etiquetas y para el que lo popular es la punta de lanza. El resultado fue agradable, gracioso, generoso en tiempo y surtido en contenido, justo lo que el momento pedía y lo que tan poca gente puede dar. Un cumpleaños feliz. E.P.
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