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Emociona Jazz

Chick Corea, Ximo Tébar

Madrid. Noviembre 2003

Desde que cerramos el número anterior se celebraron en distintas salas de Madrid los conciertos que cerraban la programación del “Emociona Jazz” del 2003. Estos tuvieron como protagonistas a Juan Manuel Cañizares, Chick Corea, Manuel D’Oliveira y Ximo Tébar, el único músico de jazz español que se incluía en el programa si exceptuamos al ya naturalizado Larry Martin. El guitarrista fue, además, el encargado de cerrar el programa abarrotando el recinto del centro cultural de la Casa del Reloj, lugar en el que le ubicó la organización y que resultó, cuanto menos, curioso como recinto para este tipo de cosas. Ximo, que vino a Madrid con el habitual set que está tocando este año, abundó en el material de su último disco, “Embrujado”, y por ello cedió terreno a los territorios de fusión y permitió a sus músicos libre albedrío a la hora de “rockerizar” sus composiciones. Si bien todos brillaron a una muy buena altura (gran día de la vocalista Ester Andújar), en el concierto se pudo apreciar el gusto de bajista y batería por los terrenos durillos y apretujados. Ximo, que también se dejó llevar por las composiciones, equilibró un poco la balanza y alternó su capacidad para aglutinar en su toque lo rápido y lo sutil, proponiendo al público un amplio abanico estético.

Tres días antes, sin embargo, el gran plato del festival resultó un fiasco considerable. Chick Corea, que finalmente se presentó en quinteto tras incorporar a Rubem Dantas y a Steve Wilson a la formación previamente anunciada, tuvo el detalle de hacer pasar por el escenario a todo quien quisiera, y eso derivó en un aquelarre en el que muy pocos se salvaron. Avishai Cohen (contrabajo) y Jeff Ballard (batería) aguantaron el tipo como pudieron mientras su jefe (que también tuvo momentos inspirados) se dedicaba a montar una fiesta privada en la que el resultado era lo de menos. De ese modo, mientras que Diego Urcola tocó dignamente, Gayle Morgan, la mujer de Corea, se dedicó a maltratar los oídos del respetable haciendo toda una exhibición de despropósitos. El desastre organizado por la Morgan pareció afectar al resto de los invitados y los pasos por el escenario de Carles Benavent, Pedro Ruy Blas y Paquete se saldaron con desatinos considerables que Jorge Pardo, mucho más centrado, no pudo evitar. En un fin de fiesta propio de patio de colegio, Corea puso fin a su gira española quedándose más ancho que largo, dejando constancia que su momento artístico no es el mejor y que conciertos como éste se los toma como pachangas para hacer acólitos a su iglesia (hasta te regalaban algo si te apuntabas a su lista de e-mail).

De todos modos, un par de conciertos malos (el de Cañizares tampoco respondió a las expectativas) no pueden oscurecer el gran resultado artístico que ha traído el festival completo.

E.P.

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