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Oskorri lanza un nuevo álbum con tres componentes nuevos. Enero de 2004

Eslabón de sonoridades

“Desertore” es la nueva entrega de Oskorri, el grupo fundamental del folk vasco que, en su última época, ha renovado su formación incorporando a tres nuevos músicos. La banda avanza también el lanzamiento de un nuevo volumen de su serie “Pub Ibiltaria”.

Iñigo Egia, Gorka Escauriaza y Iker Goenaga son los músicos que, a partir de ahora, podrán presumir de formar parte del grupo más veterano dentro del terreno del folk vasco. Natxo de Felipe, uno de los miembros que fundaron la banda allá por mediados de los 70, no es muy amante de ese calificativo por cuanto su imagen del folk se limita a la recuperación de la música tradicional tal y como fue transmitida. “Lo que entendemos por ‘tradicional’ ha muerto”, dice. “Hoy no se transmite nada por tradición oral. Nosotros no tenemos ese referente del folk que es el contacto con el mundo rural y siempre hemos estado contaminados con otras influencias”. Sea como sea, el grupo, al que se ha encuadrado también dentro de etiquetas como la new age o la más reciente de la world music, sigue ilustrando sus composiciones con música de raíz y nunca duda en remitirse a canciones tradicionales que, de uno u otro modo, siempre tienen cabida en sus discos.

La última producción de Oskorri es “Desertore”, un álbum que se distancia casi dos años de su predecesor, “Vizcayatik, Bizcaiara”. “Si ha pasado tanto tiempo es porque, con la incorporación de los nuevos músicos, hemos necesitado espacio para la adaptación. Ellos han traído un serio cambio en nuestra sonoridad, algo que en los últimos álbumes tratábamos de alcanzar con colaboradores como Glen Vélez o Eliseo Parra”, comenta Natxo. “Nuestra música tiene sutilezas que son diferentes a las que puede tener el pop rock. Hemos visto a maestros de este estilo enmascarando esas sutilezas con la batería utilizándola mal, y por eso no queríamos aportar ese ‘punch’ que deseábamos si no era con un set de percusión muy adecuado. Antes lo arreglábamos siempre en el estudio, pero en los temas que hemos compuesto ahora esa parte ya venía incorporada gracias a la presencia de Iñigo y Gorka. Eso ha generado una grabación muy rápida y fresca, tomándolo todo por secciones y dedicando un tiempo especial a la mezcla”.

“Desertore” no supone, para el oyente, ningún cambio radical en la música que se puede esperar de Oskorri, pero tampoco es un disco que suene a algo ya escuchado dentro del amplísimo repertorio del grupo. “La cuestión de la deserción es algo que domina el disco, mucho más allá de la canción que le da título”, continúa Natxo. “Si la deserción es una llamada al abandono de las armas nosotros extrapolamos el término hacia otros abandonos de estéticas o sentimientos que pensamos que también son necesarios. Es bueno no estar marcado por el colectivo y mantener tu criterio aunque no sea el mayoritario. Eso se plasma en el disco desde la misma portada”. Efectivamente, la portada de “Desertore” tiene poco de habitual, ya que, en lugar de estar dentro de la habitual caja de plástico que soporta al CD, está fuera, pegada en la parte de atrás. Del mismo modo, el CD está empaquetado al revés y la galleta no se puede ver mirándolo desde el frontal. Sólo una pegatina con el nombre del grupo y el título del disco pone sobre aviso al comprador. “Siempre hemos estado en una situación incómoda respecto a la etiqueta que nos colocaban la gente o los medios. Viviendo en un mundo de tensiones como es el País Vasco también nos hemos sentido presionados por gente que nos exigía un cierto compromiso o fidelidad que nunca hemos intentado abordar. Algo de lo que hacemos va a ser malinterpretado siempre, pero eso no nos quita el sueño. Nosotros nos consideramos eslabones dentro de un paisaje de sonoridades propio”.

El grupo ya ha presentado el nuevo material en casi todo el País Vasco, y lo ha hecho en olor de multitud. Las canciones de “Desertore” han contado con el apoyo de un cuarteto de cuerda y de un grupo vocal gallego que ha elevado el número de los artistas sobre el escenario nada menos que a diecisiete. En el nuevo año, Oskorri tiene intención de hacer presentaciones similares en Madrid, Barcelona y Galicia aun cuando todavía no se han confirmado las fechas para ello. Previamente a dichas presentaciones la banda abordará la grabación de un nuevo volumen de “Pub Ibiltaria”, la serie de discos en directo que el grupo realiza siempre el día de Santo Tomás invitando al público a colaborar con ellos alrededor de un repertorio estrictamente tradicional. El nuevo álbum hará el volumen ocho de la colección.

Oskorri también tiene previsto para el 2004 continuar con su proyección internacional participando en los festivales europeos que abordan el folk. Escandinavia, Alemania, Bélgica o Francia son algunos de los territorios que han podido disfrutar con su música en los últimos años. Actualmente, la cátedra de Oskorri sigue manteniendo una vigencia absoluta aun cuando el panorama de la música tradicional ha sufrido importantes cambios dentro de la escena española. “Hay una música ‘ecologista’ que busca timbres familiares para desarrollarse, un camino natural que ha traído a gente muy interesante en los últimos años aunque algunos de ellos tengan una carrera irregular marcada por el boom que algunas de estas músicas han tenido a nivel comercial. Gente como Hevia, Carlos Núñez, Berrogüeto o Carmen París tienen un cierto interés y siempre están ahí artistas consolidados como Kepa Junkera o La Musgaña. Lo más curioso del caso es Andalucía, que aún no ha roto con la tradición y que, sin embargo, ha entrado con mucha fuerza en la modernidad. Cataluña, sin embargo, parece que aporta poco, pero puede ser debido a que los medios de comunicación trasladan mal a algunos sitios lo que se hace en otros”.

“Desertore” ha resultado, como casi todos los discos de Oskorri, un verdadero mare mágnum dentro de Euskadi y ha generado especiales televisivos y un amplio funcionamiento del circuito mantero. “A nosotros, como músicos, lo mismo nos da vender mil discos más que mil discos menos, ya que eso apenas nos reporta, pero sí que daña a la compañía que lo edita porque estamos hablando de un sello pequeño. Para ellos resulta un drama por cuanto, al editar a gente más joven, necesitan asegurarse unas ventas que hagan viable el proyecto. Aunque no justifico este tipo de actividades, moralmente no puedo ver igual el piratear a una compañía multinacional y a músicos millonarios que hacerlo con un pequeño sello de música tradicional”, comenta Natxo.

E.P.

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