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HALF FOOT OUTSIDE. Diciembre de 2004 De puertas para adentro
Half Foot Outside, veteranos de nuestro indie-rock, giraron el pasado mes de noviembre por las cárceles madrileñas. Eduardo, batería del grupo navarro califica la experiencia de “positiva”, aunque matiza: “creo que en realidad lo que hemos podido ver es la parte bonita de la cárcel. La reservada a las visitas, seguro que es mucho más duro que lo que hemos visto”. Soto del Real, Navalcarnero, Alcalá-Meco, Aranjuez, Valdemoro… “lugares apartados en los que, de repente, aparece una prisión” en la que “cualquier contacto con el exterior, por pequeño que sea, es agradecido por los presos”. Antes que ellos, grupos como La Vacazul, Los Chichos o Barón Rojo ya habían recibido la llamada de Cajamadrid, que según Edu, “organiza ciclos de rock y flamenco. La historia nos interesó porque ya estábamos cerrando la gira y nos pareció que las canciones iban a ser las mismas, las tocáramos donde las tocáramos”. Una vivencia agridulce que “por un lado está bien; los conciertos los sonorizaban los propios presos y uno de ellos nos contaba que él, cuando estaba fuera, vivía de eso, que había trabajado con un montón de gente y que nuestra presencia allí, el sonorizar el concierto, suponía un día de libertad”. Aunque al final de la jornada, la realidad volvía a imponerse: “Una vez que termina el concierto todos se tienen que ir enseguida; algunos se acercaban para charlar o pedirte una baqueta, pero apenas daba tiempo al contacto. Daba bastante bajón ver las caras con que se quedaban”. César Luquero
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