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Adam & The Ants
Dirk wears white sox Kings of the wild frontier Prince Charming Legacy/Columbia POP
Nacidos como grupo de la mano del ideólogo empresarial del punk, Malcom McLaren (también impulsor de los Sex Pistols), Adam & The Ants pasaron del movimiento del imperdible (en el que no militaron pero con el que compartieron unas cuantas cosas además de manager) al pop de la nueva ola en cuestión de tres años y tres discos: Dirk wears white sox (1979), Kings of the wild frontier (1980) y Prince charming (1981), reeditados con el valor añadido de tomas alternativas, demos inéditas, rarezas y singles (notables “Xerox” y “Whip in my valise”) para comprender mejor la trayectoria de un personaje, Adam Ant, que se convirtió pronto en uno de los iconos de los 80. Su debut, contemporáneo del London calling de los Clash, incluye “Cartrouble”, una de las grandes canciones de los últimos 70, además de “Nine plan failed”, “Day I met God” y “Animals and men”; un bagaje más que suficiente para que sea lo mejor de su discografía, a rebufo de la agitación punk pero con mucho más pop que la mayoría de sus compañeros de la escena londinense; sin embargo, y a pesar de los aciertos, la primera formación de Adam & The Ants sólo sobrevivió un par de meses a este disco, el tiempo justo para que Malcom McLaren se llevase a los Ants para su enésimo proyecto (Bow Wow Wow) y Adam se quedase, literalmente, compuesto y sin grupo. En estas, recuperó el glam más hortera por la vía del maquillaje y una iconografía variopinta entre la broma y la caricatura. El paso previo a esa evolución lo encontramos precisamente en uno de los extras con que se acompaña ahora su debut: el single de marzo de 1980 en el que Adam Ant regrabó “Cartrouble” con Marco Pirroni, el que sería su mano derecha en la renovada formación de la banda. Más depurada que la original, pierde intensidad y deja de lado su vertiente más punk para meterse de lleno en la deriva new wave con toque narcisista que dominaría sus siguientes trabajos, Kings of the wild frontier y Prince charming . Del primero, con el nuevo sonido del grupo ya bastante definido (principalmente a través de las dos baterías), todavía son rescatables “Dog eat dog”, “Antmusic”, y “Killer in the home”; y en el segundo, rap de corte primario (“Ant rap”), alguna buena canción (“Stand and beliver”) y momentos de sorprendente surrealismo (“Picasso visita el planeta de los simios”). Enrique Peñas
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