|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
MARK LANEGAN Arena. 17 de noviembre
Lo de Nick Oliveri , supuesto telonero de excepción, lo dejamos en mera anécdota. Para lo golosones, decir que esta vez ni siquiera enseñó el rabo. Tampoco es que Mark Lanegan anduviera sobrado, pero esa voz, incluso en horas bajas, es capaz de imponerse a una sonorización demencial –especialmente la de la batería– y a un cierto desajuste en la confección de un set-list huérfano de los mejores momentos de su carrera: los del principio. Con Bubblegum y Field Songs como principal argumento y una banda efectiva y poco más, el de Seattle tuvo que tirar del carro él solo, pero aún así, demostró ser una de las voces más personales y necesarias del universo rock norteamericano y uno de esos músicos con ángel capaz de crear afición: la incomodidad sufrida por la multitud allí presente no hace sino confirmarlo. Manuel Gauda
|