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Josele Santiago

El Sol. 25 de febrero de 2004

Decía Josele, refiriéndose a los músicos que le acompañaban, que “cuando llegué al local no sabía si aquello era un ensayo o estaba viendo ‘Redes’ en la televisión. Estos músicos son de los que se pasan mensajes escritos”. El comentario, ciertamente jocoso, hacía referencia al cambio de planteamiento que, desde que abandonó Enemigos, tiene el universo musical de Josele. Ahora atiende a las canciones olvidándose del metrónomo y se las concede a músicos que las elaboran como lo que son: pequeñas joyitas que se moverían dentro del rock’n’roll como peces en una pecera. El que Josele se haya unido a Nacho Mastretta a la hora de conformar su nuevo proyecto no trae sino parabienes. Y lo mejor de todo es que dichas alegrías también se exportan al directo.

La banda que acompañó a Josele en sus bolos de presentación no es la que, en principio, le acompañará en su nueva gira. Y es una lástima, porque los músicos con los que reapareció son de los que entienden la música sin necesidad de machacarla. Son, como decía el protagonista, de los que se pasan papeles y notitas, pero habría que añadir que no sólo para plasmarla mejor, sino también para hacer literatura con ella.

El ex-Enemigo defiende su nuevo territorio con soltura, solvencia y gusto; se nota respaldado, ama su nueva posición y adora el sonido del contrabajo o el acordeón detrás de sus costillas. Quiere, como él mismo ha admitido, que la batería suene como un instrumento y no como siete. Y así sale ahora a las tablas: armado de acústica y con hueco para sus compañeros; tanto, que hasta se le olvidan las letras de sus nuevos temas.

El concierto con el que Josele sacaba a la calle “Las golondrinas, etcétera” le quedó bordado; nada que ver con lo que eran las mismas canciones hace un año. Ahora le basta con mirar atrás y ver el resorte de un teclista o sentir el compás acertado de la segunda (de hecho, primera) guitarra. El compositor ha crecido musicalmente eligiendo las compañías adecuadas y, aunque aquí no se ve ni la sombra de los Enemigos, tampoco se echa de menos.

Josele ha prometido volver en mayo a Madrid. Lo hará en un teatro, con el público sentadito y sin poder fumar. Tendrá banda nueva y las canciones rodadas. Tocará, también, bastante más tiempo del que uno se concede en una presentación. Será cuestión de juzgarle entonces, pero, de momento, toda apunta unas maneras para no decepcionar en absoluto.

E.P.

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