Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Jet

Aqualung. 20 de febrero de 2004

La sala estaba repleta. Los australianos Jet nos habían cautivado por su trabajo más internacional (y único), “Get born”, un disco repleto de rock sin florituras y consecuente con la juventud que emanaban los cuatro componentes de la banda.

Sin embargo, la salida al escenario no fue tan hirviente como se esperaba: allí aparecieron los tipos, con pinta de decir “estamos de gira por la vieja Europa y no tenemos ropa limpia”. Eso transmitían los músicos, cansados, estáticos y sin hacer alarde de su capacidad de sorpresa. Sinceramente, esperaba a que saltase la chispa encima del escenario en cualquier momento y que se arrancasen por cortantes duelos de riffs, o por pasajes salvajes del rock de las antípodas de los que ellos saben bien, a juzgar por el peso de su último disco. En fin: que el calor se hiciese verbo y que los huesos quisiesen bailar sin carne, pero cuando vi que arremetían el single “Are you gonna be my girl” (ese single con su respectivo vídeoclip, en que se lucen impenitentemente rockeros) con los mismos apáticos ánimos dije: “esto termina”. Y terminó, en efecto, porque los chavales no quisieron ni hacer cincuenta minutos de bolo; quizás es que siempre lo hacen así.

La gente, en cualquier caso, salía contenta del concierto, no sé si por ser viernes o porque el bolo les había llenado. En fin: que rock había, pero que los Jet se tiraron en su cita madrileña por el lado de la raíz stoniana más country, del que hay buena muestra en su disco, por ese rock arrastrado y limpio que está bien pero que hay que tener mucho más carisma para interpretar. Algunos habíamos acudido a regodearnos en la saturación de sus amplis, en la suciedad de sus estribillos, y nos fuimos desilusionados.

Kike Buitre

Arriba