|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
HTP Macumba. 4 de marzo de 2004 Puede que ser una “rock’n’roll star” sea sólo una frase pasada de época o que, por el contrario, resulte una realidad añeja pero auténtica. En el caso de Glenn Hughes y Joe Lyn Turner, autenticas glorias del hard rock de los 70 y 80, aún mantienen su mecha encendida y, si bien para algunos aficionados estos nombres pueden resultar desconocidos, su currículum musical es de ésos con los que pocos músicos pueden presumir, ya que en él están escritos sus pasos por formaciones tan míticas como son Rainbow, Deep Purple o Black Sabath. Actualmente, su llama común es el proyecto HTP (Hughes Turner Project), formación con la que han publicado ya dos discos y un álbum en directo (“Live in Japan”) y, aunque la propuesta no puede considerarse de rabiosa actualidad, los amantes de lo clásico y de la música tocada con maestría siguen teniéndoles en su agenda como una cita segura. A decir verdad, Macumba no estaba muy llena y lo que se pudo apreciar entre el público fue a mucho músico del circuito heavy madrileño. Evidentemente, quien fue al concierto sabía qué era lo que iba a ver: clásicos genios del rock en movimiento metidos en gira con la excusa de presentar su último trabajo discográfico, “HTP2”. Hughes y Turner saltaron al escenario con su aire inconfundible de estrellas y, para empezar, tocaron un tema nuevo, “Hold on”. Hicieron saltar la chispa que el legendario “I surrender” de Rainbow e iniciaron un espectáculo que dejó a más de uno con la boca abierta gracias el poderío vocal de Hughes y de su finura con el bajo. La sensación de satisfacción se dejaba notar aun cuando, al compartir escenario los dos protagonistas, los resultados no eran tan satisfactorios como cuando Hughes lo ocupaba en solitario: al tocar temas de Rainbow (“Mistreated”, “Street of dreams”) se le veía más cómodo que a la hora de defender sus propias canciones junto a Joe Lyn Turner. En el show se pudo apreciar que la pareja no termina de inferir personalidad propia a HTP: aunque cuenten con material suficiente, resulta inevitable que la individualidad salga a relucir por encima del conjunto. Aun así, la diversión predominó, el repertorio no decepciono y, además, fue amplio. No hubo muchos temas nuevos (“Alone I bréate”, “Losing my head”), aparecieron algunos de su primer disco (“Devil`s road”, “You cant stop rock’n’roll”) y, cómo no, mucho “oldie” de sus antiguas bandas. Que no defraudaran no fue ninguna sorpresa: fueron titanes de la música y, como más de un seguidor dijo, “a Glen Hughes no se le viene a ver: se viene a aprender”. No se suele ser una autentica rock’n’roll star por casualidad. Gemma Sanz
|