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Boikot vs Porretas Aqualung. 21 de febrero de 2004 Ya habían llenado el recinto, en colaboración con Disidenzia, una semana antes, así que el día 21 (esta vez con Benito Kamelas como tercero del cartel) el asunto era casi de revancha. El “Mano a mano” de Boikot y Porretas en el escenario madrileño se planteó como un combate de boxeo entre Vallekas y Hortaleza, pero, por lo visto sobre las tablas, esta gente se quiere demasiado como para pegarse. Lo dicho. El segundo día fue tan relajado que el Aqualung parecía más un bar en el que habitualmente te puedes encontrar a cualquiera de los músicos que otra cosa. El público bailaba sus danzas calimocheras con espacio más que suficiente y, a la hora de contar, casi había tanta gente en las zonas reservadas a los artistas como en las dedicadas al personal que había pagado su entrada. Benito Kamelas se las tuvo que ver con un público bien reducido. A la hora en que tocaban el Atlético se estaba jugando la vida y el televisor daba voces en el bar de al lado, el que sirve la cerveza a un precio mucho más razonable que Aqualung. Hicieron lo que pudieron, pero… allí había poco color. Porretas, con un pie aquí y otro en el aeropuerto (a las dos de la mañana tenían que estar tocando en Crevillente) hicieron un repaso somero a su ya amplia discografía. Se quedaron un poco cortitos de punch, pero animaron el cotarro. Las sesiones dobles requieren dosificarse. Boikot fueron, en esta ocasión, los que pusieron el fin de fiesta. Y eso es algo que, a estas alturas, los que representaban a Vallekas dominan con seguridad. Aglutinaron sus mensajes reivindicativos con una buena dosis de punkie saltarín y pusieron a todo el mundo de su lado sin tener que hacer muchos alardes. Aparecieron sus temas más conocidos, lanzaron sus consignas y se fueron del local con la sensación de haber ganado a los puntos. El público, que en estos conciertos se decanta más por la jarana que por la música, entendió la jugada, la disfruto y desfiló sin problemas para comentar el combate bien en Hortaleza o bien en Vallekas. En verdad, el resultado podría considerarse de combate nulo, aunque entretenido. E.P.
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